En la aldea
22 septiembre 2026

Freddy Superlano: “Hola Aurora, no estoy muerto”

Exdiputado, aspirante a la gobernación de Barinas y coordinador político de Voluntad Popular, Freddy Superlano estuvo activo en la campaña por las presidenciales que marcaron la derrota de Nicolás Maduro. También por eso terminó pasando una larga temporada en El Helicoide. Su testimonio también está en “Manual para volver”, el documental sobre presos políticos producido por La Gran Aldea

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LGA | 22 septiembre 2026

“Te acaba de nombrar Diosdado Cabello en su programa”, le dijeron a Freddy Superlano el 3 de julio de 2024. Ese día entendió que en cualquier momento llegarían los hombres de negro, los rostros cubiertos, pistolas en mano.

Durante una reunión de trabajo político en Barinas, el estado donde fundó la sección regional del partido Voluntad Popular, alguien lo apartó del grupo para explicarle que el ministro de Interior había dicho al aire que existía una boleta de captura contra una persona cuyas iniciales eran «F.S.».

¿Y cuál era su delito? Ninguno, pero para ese momento, acompañar a María Corina Machado en la campaña electoral era razón suficiente para estar en la mira del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).

Eso cuenta el coordinador político nacional de Voluntad Popular en el documental “Manual para volver”, producido por La Gran Aldea.

Por los vientos que soplaban

Tras lo ocurrido en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, en las que el Comando Con Venezuela logró demostrar el fraude cometido contra el candidato opositor Edmundo González, la sentencia contra una figura tan notable y activa como Superlano estaba en el aire.

El 30 de julio, relata en “Manual para volver”, Freddy Superlano se dirigía a la sede de Vente Venezuela en Altamira. “Creo que nos están siguiendo”, le dijo el conductor de la camioneta negra en la que se desplazaban. Eran las 9:30 de la mañana. “Iba a una reunión en la quinta Bejucal, donde estaban María Corina y otra gente esperándonos. Llamo, pongo el speaker: ‘creo que me van a detener’. Y escucho cuando María Corina dice ‘que se venga a Bejucal’”.

En “Manual para volver”, Superlano narra detalles del momento que no se conocían hasta hoy: la persecución, el intento por llegar, las dos veces que chocaron contra los vehículos de sus perseguidores, el sonido de disparos y la decisión de resguardarse en un edificio en Sebucán, cuya puerta principal esperaba encontrar abierta.

“Hoy sí es el día”, alcanzó a pensar entonces…

De su captura a la fuerza hubo un registro en video: el intento por lanzar sus teléfonos celulares al interior del edificio, los funcionarios encapuchados apuntando sus armas, los gritos de los vecinos y la violencia ejercida contra él y sus acompañantes para forzarlos a entrar en una camioneta plateada.

Así, el exdiputado y excandidato a la gobernación de Barinas, pasó a formar parte de la larga lista de presos políticos del régimen de Nicolás Maduro.

La coñaza electoral

Superlano fue a parar al Helicoide sin paso intermedio. Allí mismo le hicieron el simulacro de audiencia de presentación en el que nada queda claro. “Ni siquiera saben de qué te acusan”, apunta en el documental.

En esa audiencia celebrada en las instalaciones del Sebin, pudo saber, por ejemplo, que uno de los delitos que le imputaban, “incitación al odio”, estaba sustentado en unas palabras que pronunció durante un acto público en en Maracaibo y que la acusación situaba erróneamente en Barinas: “para que salgamos a votar el 28 y le demos una coñaza al partido oficialista en cada centro y mesa de votación del país”.

Por supuesto que no hubo defensa privada, ni respeto alguno por el debido proceso. Lo que sí hubo fue coacción, interrogatorios, aislamiento y mucho interés por saber dónde estaban las copias de las actas de la elección que mostraban la derrota de Maduro.

“Pasas mucho tiempo encerrado, estás en una especie de zozobra permanente, en un estado de estrés permanente. Hay cosas que te parecen que pasan muy rápido, otras que te parece que pasan muy lentas. La incertidumbre es lo que más te afecta”, explica en “Manual para volver”.

-Los trece meses que estuvimos en El Helicoide, estuvimos ‘presurizados’, como es el término que ellos le dan…

Y no había manera de que su esposa, su familia, tuviera noticias sobre su situación y su estado de salud. Superlano y otros detenidos por razones políticas, no podían tener comunicación con otros presos dentro de El Helicoide ni con el mundo exterior. Pasó mucho tiempo antes de que pudieran hacer una llamada.

Por eso, en un momento en el que Aurora, su esposa, llevaba más de 35 horas sin saber de él, apeló a las redes sociales para denunciar.

“Dicen que estás muerto. Y tu esposa carga esas redes alborotadas con que tú estás muerto”, le contó un comisario, más interesado en calmar el ruido mediático que en otra cosa. Y le propuso llamarla.

-Hola Aurora, soy yo. No estoy muerto…

Lo que falta

Antes de su salida de El Helicoide el 9 de febrero de 2026, Freddy Superlano ya era consciente de que se acercaba el momento de su excarcelación. Las cosas habían cambiado, podía recibir la visita de su esposa, por ejemplo. Y ya había ocurrido, claro está, la extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores.

El país parecía otro…

“No sé por qué a uno le da pena decir que va a salir libre”, reflexiona sobre la culpa en un pasaje del documental en el que recuerda que hay otras personas en esa prisión que para entonces tenían hasta cinco años encerrados.

A Superlano le aplicaron el protocolo de salida ese día: revisión médica, corte de pelo… el recordatorio de que debía “portarse bien”. Y en la noche lo trasladaron primero a la sede de la Policía Nacional Bolivariana en Boleíta.

Calcula que a las 8:30 de la noche, salieron rumbo a Barinas porque, en principio, lo que tenía era una sustitutiva de casa por cárcel. A las 3 de la madrugada -ya del 10 de febrero-, Freddy Superlano había vuelto a su hogar, con su esposa y sus hijas.

Al día siguiente, le pondrían un grillete electrónico… Pero la situación cambió rápidamente y el 27 de febrero le informaron sobre su libertad plena: podía volver a la calle, a la actividad política. Y eso hizo.

“Esta es una Ley de Amnistía que no se necesitaba para sacar a los presos de la cárcel porque todos sabemos cómo se maneja la administración de justicia en Venezuela”, dice en “Manual para volver”.

Y reconoce: “Sin embargo, si es el beneficio que va a sacar a mucha gente de la cárcel me cuesta criticarla. Lo digo como preso”.

Pero también entiende que es una condición frágil, incompleta, de la que todos somos rehenes: “Hasta que no exista Estado de derecho y democratización de las instituciones, nunca vamos a tener libertad plena”.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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