La escuela secundaria, lo que los venezolanos llamamos “el bachillerato”, es uno de los momentos más complicados para cualquier adolescente en crecimiento. Las clases se ponen más difíciles, las hormonas de sus cuerpos pueden transformarse en obstáculos que no les permiten procesar de forma correcta sus emociones, y es un periodo en el que las personas se ven forzadas a pensar en su futuro, quizás por primera vez. No es una exageración decir que el bachillerato es un espacio que se ha visto increíblemente cambiado por el siglo XXI, y la evolución del internet y de las redes sociales en un complemento inseparable de la experiencia escolar. Pero nos sorprendería observar que, al menos en mi opinión, la experiencia no ha cambiado fundamentalmente. Los adolescentes siguen sufriendo de las mismas emociones, de las mismas inseguridades, y siguen viviendo procesos similares, a los que viven hace décadas. Para mi evidencia, presentó el filme “High School”, del documentalista Frederick Wiseman, estrenado en el año 1968.
Wiseman nació el 1ero de enero de 1930, en Boston, Massachusetts, y falleció recientemente, el 16 de Febrero del 2026. Tuvo una carrera como cineasta increíblemente larga – su primer filme, “Titicut Follies”, fue estrenado en 1967. Su última película fue estrenada en el 2023, “Menus-plaisirs”, acerca de su restaurante favorito. Wiseman era un hombre al que le gustaba hacer documentales, y en particular, documentales sin un agregado extra. A Wiseman no le gustaba incluir narración, texto en la pantalla, o cualquier cosa que pudiese alterar la experiencia de ver el filme de por sí. Es lo que los franceses llamarían “cine verité”, o cine real, aunque esta es una etiqueta que Wiseman rechazó. No cambia el hecho que sentarse a ver un documental de Frederick Wiseman es sentarse a ver una serie de momentos reales, sin ningún tipo de contexto extra. El filme, los momentos, son el contexto.
En “High School”, observamos escenas de una escuela secundaria en Pennsylvania. Vemos el día a día de las personas que atienden esta escuela. Podemos observar a los estudiantes discutiendo con los maestros, o debatiendo en clases. Un estudiante es castigado, y discute con su profesor. En una clase, los jóvenes debaten los méritos de su escuela secundaria, lo positivo y lo negativo. En el gimnasio, se le da una clase de educación sexual a los muchachos del colegio – muy al estilo de los años 60. Es una visión increíble, y de los mejores documentales de toda la historia, demostrando la potencia del ojo que tenía Wiseman para grabar momentos reales, e hilarlos de una forma que comunican un mensaje.
A Frederick Wiseman le gustaba hacer filmes acerca de las instituciones de nuestra sociedad, y su enfoque siempre era acerca de los aspectos más negativos, y complicados, de estas instituciones. En “High School”, apenas su segundo filme, hay un gran énfasis en la dicotomía entre los estudiantes y los maestros. Los profesores son muy de la “vieja escuela”, y tratan de imponer una visión más disciplinada del mundo. Los estudiantes son mucho más vivaces, y chocan con los maestros por esta razón. Sin nada de narración, sin preguntas a los personajes, y sin texto en la pantalla, Wiseman igualmente logra comunicar un mensaje bastante poderoso: las escuelas forjan a sus estudiantes a que vean el mundo de una manera particularmente cuadrada, y no es tan positiva. Es interesante pensar en cómo podemos derivar un mensaje de un documental que altera el contexto de forma tan mínima, pero la tesis de todo el filme la podemos conseguir en su escena final. Una maestra lee una carta que le escribió un ex-estudiante de la escuela, ya graduado. Este le comunica que está inscrito en el ejército americano, y va a luchar en la guerra de Vietnam. El estudiante le expresa, de forma bastante franca, que tiene mucho miedo de morir, y que si fallece, le donará el dinero de su seguro de vida para que el colegio haga una beca. Es una carta morbosa, en la que un joven habla de su miedo de perder la vida, en una guerra que, hoy en día, entendemos que fue injusta e innecesaria. La maestra termina de leerle la carta al auditorio, lleno de los docentes de la escuela, y proclama que cartas como esta la convencen de que están haciendo un buen trabajo en la secundaria. La visión del éxito de esta maestra, igual a muchas otras en ese colegio, es un joven, que potencialmente va a morir en la guerra. Con eso, Wiseman nos comunica todo lo que piensa acerca del sistema educacional americano. Y no necesita decirnos nada mas.
