En la aldea
14 octubre 2026

María Oropeza: “Estábamos en una celda 4×3, sin ventanas”

Abogada y coordinadora de Vente Venezuela en Portuguesa, María Oropeza fue una de las tantas víctimas de la funesta Operación Tun Tun. Su detención irregular quedó registrada en video y en el documental Manual para volver cuenta sobre sus días como presa política en El Helicoide

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Redacción LGA | 14 octubre 2026

“Eso ya ni se usa”, contestó la “funcionaria Zambrano” cuando María Oropeza le preguntó si tenían una orden de allanamiento. Lo que sí tenían ella y los otros agentes que la acompañaban eran herramientas para forzar la reja del hogar de la coordinadora de Vente Venezuela en el estado Portuguesa. 

Todos vimos la escena. María Oropeza escuchó ruidos y gritos. Sin que la vieran, se asomó por una ventana de su casa en Guanare la noche del 6 de agosto de 2024 y pudo ver a los funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar. Se identificó, la supuesta “Zambrano” le aseguró que solo querían conversar con ella y la abogada y activista política tomó la decisión de buscar su teléfono y hacer un live desde su cuenta de Instagram. 

Las imágenes rodaron de inmediato: los golpes a la cerradura, los agentes subiendo las escaleras, lo que pareció un leve forcejeo y la imagen a negro. Así se llevaron a la cofundadora de Vente Venezuela en Portuguesa. 

Días más tarde, el coronel Granko Arteaga –señalado por la Misión Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela de las Naciones Unidas como responsable de tortura y actos crueles-, dio una muestra de sadismo al postear la cuenta de la DGCIM el mismo video alterado con efectos y con un sonido extraído de una película de Freddy Krueger: una muestra de la Operación Tun Tun. 

En el documental Manual para Volver, producido por La Gran Aldea, María Oropeza cuenta que primero la llevaron a la sede de ese cuerpo policial en la urbanización Los Pinos, en Guanare. Casi de inmediato salieron por la autopista José Antonio Párez rumbo a Araure. 

Con el rostro cubierto con una capucha y una funda de almohada, calcula que cerca de las 11 de la mañana del día siguiente, la montaron en una avioneta que más tarde aterrizó en el aeropuerto de La Carlota. Al llegar, los policías deciden grabar un video de ella descendiendo de la aeronave y cuando uno de ellos se dio cuenta de que mostrarla encapuchada no sería lo apropiado. Le hicieron repetir la toma, esta vez con el rostro descubierto. Esa imagen está en ese posteo de Granko Arteaga, una secuencia que termina con ella tras las rejas. 

“Y me llevan hasta El Helicoide”, cuenta en Manual para volver. “Me recibe un comisario y me dice: buenas tardes, María, ¿cómo estás? Bienvenida al Helicoide. Aquí se te van a respetar todos tus derechos. Y bueno, ya tú sabes que esto es político, que algún día que hayan negociaciones, seguramente sales”. 

En el contexto de la represión tras las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, ella era un blanco seguro. María Oropeza prácticamente comenzó su activismo político –a los 16 años- en las filas de la organización dirigida por María Corina Machado. 

“Soy cofundadora del partido Vente Venezuela en Portuguesa. Yo fui jefa de campaña del Comando Con Venezuela en el estado Portuguesa”, explica en el documental. “Dirigí la campaña a favor de la candidatura de Edmundo González Urrutia”. Y, como ya se sabe, Nicolás Maduro –derrotado por el candidato de la oposición democrática- enfiló al sistema policial y judicial especialmente contra quienes dejaron en evidencia su fraude electoral. 

Estás aquí por un tuit

“Qué bueno que vamos a hablar, porque yo ni siquiera sé cuál es mi caso, el por qué estoy acá”, le dijo Oropeza al defensor público que le asignaron en la audiencia de presentación celebrada en una oficina dentro del mismo Helicoide. 

“Aparentemente estás aquí porque colocaste un tuit y ese mensaje en Twitter es algo grave”, cuenta ella que le respondió el abogado. Al pedirle que le explicara qué era lo que había escrito, el hombre leyó un papel: “Cuando la tiranía se hace ley, la rebelión es un derecho. Vamos todos en familia, a las calles a defender la victoria del 28 de julio”.

María Oropeza ya era una especie de incordio para el régimen en medio de la represión. En su condición de abogada y de coordinadora local de Vente Venezuela, se encargó de documentar las detenciones arbitrarias que ocurrían en el estado Portuguesa. 

El 6 de agosto de 2024 a las 7:30 de la noche, Oropeza posteó un video en su cuenta de Instagram en el que dijo: «Esa fulana ‘Operación Tun Tun’ carece de cualquier argumento jurídico, es decir que lo que realmente estamos enfrentando es la cacería de brujas (…) contra toda la ciudadanía que se expresó a través del sufragio el 28 de julio». 

Y añadió: «La verdad es que Edmundo González Urrutia es el presidente electo de Venezuela, elegido por una inmensa mayoría el pasado 28 de julio. Seguimos luchando hasta el final junto a María Corina Machado». 

Una hora después, la comisión de la DGCIM llegaba a su casa. 

Estamos juntas en esto

La familia de María Oropeza tuvo noticias de ella con el macabro video difundido en la cuenta de la DGCIM. Fue así como se enteraron –el 8 de agosto- de que estaba recluida en El Helicoide. 

Cuando a Dignora Hernández –secretaria política nacional de Vente- le informaron que la cambiarían de celda, tuvo la intuición de que, finalmente, el gobierno de Maduro había apresado a su amiga María Oropeza. 

Eso también lo cuenta Hernández en Manual para volver y explica que al llegar a la celda, María ya estaba en el lugar. 

“Ella me abrazó y me dijo, ‘María estamos aquí por nuestras convicciones, nosotras estamo juntas y esto lo vamos a resistir’. Eso me ayudó a aterrizar”, relata Oropeza en el documental: “Un proceso así, acompañada, lo puedes llevar como un poco más ligero”.

“Estábamos en una celda 4×3, sin ventanas, con luz blanca (…) Tratas de establecerte rutinas en ese espacio para no deprimirte, para no caer en un estado emocional que te impida levantarte y sobrevivir a eso”.

Desconectada de la realidad fuera de El Helicoide, sin embargo, en la calle la vida sigue. Y también las malas noticias: el 22 de diciembre de 2025, María Oropeza se enteró de la muerte de su abuela. “Mi abuela era -y es- mi pilar, me guio, me crió. Mi segunda mamá. Y no estuve allí”, se le quiebra la voz en “Manual para volver”. 

Salieron juntas

Oropeza fue excarcelada el 8 de febrero de 2026. Pasó 551 días encerrada de forma ilegal en El Helicoide, acusada de instigación al odio e incitación a la rebelión. 

Salió de allí junto con Dignora Hernández y Catalina Ramos, coordinadora de asociaciones ciudadanas de Vente Venezuela. Ese mismo día, en el marco de la Ley de Amnistía, fueron excarcelados Juan Pablo Guanipa, Luis Tarbay, Luis Somaza y Perkins Rocha, entre otros. 

El 11 de julio de 2026 declaró en una entrevista con la periodista Milagros Socorro:

“Nadie puede llamar ‘gobierno’ a personas por las que nadie votó: son un grupo que usurpa el poder bajo tutela ajena, sin legitimidad democrática, sin eficiencia y sin interés en resolver los problemas de los venezolanos. Por eso esto tiene que marcar un antes y un después en la política venezolana. Ahora más que nunca se necesita una transición, dirigida por personas serias, hasta alcanzar bases democráticas y libertarias. Como escribió Edmundo González Urrutia: es una falla sobre otra falla. Hay quienes quieren hacernos olvidar que ya existía un Estado fallido antes del terremoto, pero tenemos la obligación de recordarlo cada día”. 

El 5 de marzo pasado, Oropeza fue “noticia” nuevamente. Durante una entrevista transmitida por Venevisión, mientras conversaba con Endrina Yepez sobre el retorno de los exiliados y la reconstrucción democrática del país, al mencionar los nombres de Edmundo González y de María Corina Machado, el canal cortó abruptamente la transmisión. 

María Oropeza está en la calle, haciendo su trabajo, pero todavía falta un largo trecho para conseguir la libertad.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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