Henrique Capriles Radonski no se cree dueño de la verdad, y cree que «solo los estúpidos no cambian de opinión», parafraseando a Teodoro Petkoff. Durante una hora el excandidato presidencial, que ahora anda de casa en casa, se sentó durante una hora con La Gran Aldea. Reconoció sus errores, dijo que de Diosdado Cabello tiene una «fijación» con él y hasta se refirió a losmemes de “el manguangua”.
Para Capriles es un falso dilema que la reconstrucción económica y la realización de un proceso electoral choquen. “No es verdad que nombrar instituciones creíbles y ocuparse de la economía son temas excluyentes“.
Insistió en que Venezuela está esperando una elección nacional y asegura que un proceso electoral para escoger concejales o cargos de bajo rango “haría que la gente se sienta defraudada”.
En este sentido, manifestó su apoyo a la mesa de negociación que, por cierto, se reunirá en los próximos días. Sin embargo, volvió a cuestionar la exclusión de María Corina Machado. «Es muy difícil entender que ella no forme parte”.
—¿Los memes y videos recientes de la “campaña manguangua”, los asume como una burla o como un reconocimiento a su estilo de hacer política?
—Tiene varias lecturas, pero yo lo he tomado con sentido del humor. La expresión “qué manguangua” fue una respuesta mía ante los abusos electorales del chavismo. Ha sido una campaña viral y mi familia y yo la hemos asumido con jocosidad. En la vida hay que reírse de uno mismo, lo que nunca se debe hacer es reírse o burlarse de la gente.
—¿Sus recorridos por Miranda son el preludio de una candidatura a algún otro cargo de elección popular?
—No, pero es normal que la gente piense eso de un político. A mi me gusta visitar las comunidades, intento ir a donde nadie más va; siempre lo he hecho así y no es por una campaña electoral. La mayor parte del país está en el abandono; y la única manera de ser la voz de los más desfavorecidos es yendo a sus casas a escucharlos directamente.
Cuando se conozca la fecha de los procesos electorales, será el momento de definir si hay aspiraciones o no. Yo quiero que haya elecciones presidenciales, porque el problema hay que resolverlo desde arriba.
—Recientemente se cumplieron ocho meses del tutelaje estadounidense, ¿cuál es su balance del país en este tiempo?
—Lo primero es recalcar que el 3 de enero es responsabilidad de Maduro, Cabello, los Rodríguez y el resto de la cúpula, que decidió robarse las elecciones del 28 de julio de 2024. Ahora hay un proceso de tutelaje; y el desafío que tenemos es lograr que esta fase se convierta en un ganar – ganar tanto para Estados Unidos, como para Venezuela.
La operación que autorizó el presidente Trump para llevarse a Maduro gozó de una altísima popularidad, pero hoy la gente está cuestionando muchas de las acciones que Washington ha tomado después de la extracción.
—¿Qué opina de los acuerdos petroleros recientemente anunciados?
—El firmado con Nabep ha generado muchas preguntas, porque esa es una empresa prácticamente desconocida en el mercado petrolero; y su dueño es un individuo como Alejandro Betancourt, responsable de actos de corrupción en el sector eléctrico nacional.
Esto ha destapado una cantidad de dudas sobre si el tutelaje va a terminar o no en un proceso democrático en nuestro país. No hay que subestimar las críticas que los venezolanos están haciendo al manejo petrolero y sobre dónde estamos parados.
—¿Es posible que los hermanos Rodríguez puedan burlarse de la administración Trump y quedarse en el poder?
—Una cosa es lo que ellos quieran y otra lo que Estados Unidos esté dispuesto a consentir, pero es de anteojito que para propiciar estos acuerdos económicos, el triunvirato de los Rodríguez y Diosdado Cabello, pidió algo a cambio. El problema es que los venezolanos no sabemos qué fue.
Mi gran duda con el gobierno americano es que no es racional creer que los responsables de la destrucción del país, van poder reconstruirlo, mucho menos después de los dos terremotos.
Nómbrame un cargo en el que Diosdado Cabello haya sido exitoso. Pregúntale a los caraqueños si recuerdan alguna obra importante de Jorge Rodríguez; y en el caso de su hermana Delcy, viene de ser, durante años, la vicepresidenta de Maduro.
—¿Tiene sentido la hipótesis de que los Rodríguez pactaron con Estados Unidos su colaboración para el desarrollo de la agenda de negocios a cambio de quedarse en el poder?
—Yo estoy seguro que los Rodríguez y Diosdado Cabello quieren quedarse en el poder y serán capaces de entregar lo que sea para aplazar la decisión de cambio del pueblo venezolano. La pregunta es si los Estados Unidos están dispuestos a seguirle el juego.
La noche del 28 de julio ellos tres estuvieron de acuerdo en robarse la elección. Incluso, es sabido que a Diosdado Cabello lo premian con el Ministerio de Interior, porque fue la mano dura de la represión en los días posteriores a la presidencial.
¿Es viable creer que con Diosdado Cabello los venezolanos vamos a tener paz? No. Y volviendo sobre la operación manguangua, la gente dice que al menos yo llego a las casas a tomar café, Diosdado Cabello entraba tumbando la puerta con la Operación Tun Tun.
—¿Cuál es el verdadero rol de la Mesa de Negociación en todo este proceso?
—Washington ha dicho que la idea de esa instancia es nombrar un nuevo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE). Yo estoy de acuerdo con eso, porque no hay manera de ir a un proceso electoral libre con esas instituciones como están hoy. Espero que haya resultados positivos, pero los venezolanos son escépticos por los fracasos de las negociaciones anteriores.
Al final, Dinorah Figuera está cumpliendo un rol de la mano de Washington y si tiene éxito, recibirá el reconocimiento de todos. ¿Hubiera sido mejor un proceso más amplio y una mesa con más representantes? Sí, pero esta fue la decisión que tomó el Departamento de Estado.
—¿Lo dice por la exclusión de María Corina Machado?
Claro. María Corina ha debido estar, por razones obvias. Lo dije desde el primer momento y me acusaron de tener cálculos políticos, pero no es así. Aquí, lamentablemente, hemos llegado a la estupidez de ser encasillados por un simple comentario, que puede ser de apoyo o de cuestionamiento a determinada persona. La política no se puede ver así y menos en una situación tan difícil como la que vive el país.
En Venezuela desde hace un buen rato la gente decidió creer solo lo que le gusta oir. En mi caso, el hecho de tener diferencias en el diagnóstico o en la ruta no me hace un traidor o un colaboracionista. Yo he sido opositor a este régimen desde el primer día, lo seguiré siendo hasta que recuperemos la democracia y no tengo problema en reconocer mis errores.
—Pero usted ha tenido posturas duras hacia Machado en distintos momentos…
El que esté libre de culpas que lance la primera piedra, aquí nos hemos criticado y hecho observaciones entre todos. Yo cuando lideré a la oposición, recibí críticas de María Corina y ahora ella la lidera y yo he hecho cuestionamientos, pero son cosas que caben dentro de la discusión política.
Con esto no quiero decir que yo tenga la razón siempre. Decía mi amigo Teodoro Petkoff que “solo los estúpidos no cambian de opinión”. No me creo dueño de la verdad y para mí es claro que el liderazgo más importante del país es el de María Corina Machado. No tengo problema en reconocerlo, porque considero que el orgullo y la soberbia hay que ponerlos lejos.
—Hace un momento dijo que no se debía ir a una elección con las instituciones actuales, pero hace un año usted llamó a participar en las regionales y parlamentarias convocadas por el chavismo con la misma institucionalidad que está hoy…
—Sí. Aunque no lo hice con la expectativa de que fueran procesos transparentes, sino porque pensaba que era una manera de oponerme al régimen, pero el país no siguió lo que nosotros planteamos y no votó. Desconocerlo es un sinsentido.
Venía una elección y hubo una diferencia sobre qué hacer. Para mí la abstención es la nada. Si me preguntas si ha tenido algún valor que unos poquitos estemos en la Asamblea Nacional, siempre he pensado que es mejor tener una voz. En el tema de la amnistía la tuvimos y ahora, con la renovación del TSJ, también la vamos a tener, porque esos magistrados se van a nombrar desde ese parlamento que preside Jorge Rodríguez, que, por cierto, hoy está paralizada.
—Su habilitación y la de su partido Unión y Cambio generaron mucho ruido y dudas en ese momento
—Si yo hubiese sabido que venía el 3 de enero y este proceso, otra cosa habríamos hecho, pero para adivino, Dios. Estábamos en una situación muy compleja después del robo del 28 de julio. Pero mis decisiones no las he calculado en función de la popularidad, las causas para mí no son una moda y de todo hay que aprender.
Pero volviendo sobre la habilitación, sería el colmo, que deba disculparme porque me regresaron un derecho que me fue violado. Sin embargo, creo que el régimen tomó la decisión de habilitarme en 2024 con la idea maliciosa de que participáramos en las elecciones que ya tenían planificadas, para así generar divisiones en la oposición.
—¿Hubo una ruptura entre la administración Trump y María Corina Machado?
—No puedo responder por ninguno de los dos, no me corresponde. Pero sí creo que es muy importante que María Corina pueda regresar a Venezuela. Ella es quien tiene la posibilidad de convocar a la unidad del país, para que los venezolanos podamos hacer sentir nuestra voz.
—¿Por qué sigue habiendo más de 300 presos políticos en Venezuela?
—Porque el régimen sigue siendo el mismo y su manera de pensar sigue siendo la de siempre, ¿o acaso Diosdado Cabello cambió? Las pocas aperturas que estamos viendo son producto de la presión de Estados Unidos, pero sigue siendo el mismo régimen autoritario y antidemocrático de todos estos años.
Hoy seguro extrañan el uso de la fuerza para reprimir. No lo hacen porque hay funcionarios americanos en el país y deben cuidar las formas.
Los presos políticos no serán liberados en su totalidad hasta que Estados Unidos no le dé un ultimátum al triunvirato y le ordene que no puede quedar ninguno en prisión. Ahí veremos si Diosdado Cabello, que es quien tiene la última palabra sobre las liberaciones desde las presidenciales de 2024, cumple o no.
—¿A qué atribuye el permanente ataque de Diosdado Cabello hacia usted?
—Es una fijación personal que él tiene conmigo, no perdona que lo hayamos derrotado en Miranda y no supera el bullyng que le hacía el presidente Chávez a raíz de eso. Él pensó que iba a ser el heredero de Chávez y no lo fue; como ahora tampoco terminó siendo el presidente encargado. En este momento debe estar muy frustrado con el levantamiento de las alcabalas. Pero la gran pregunta es ¿dónde estuvo Cabello la madrugada del 3 de enero? La respuesta es la de siempre: desaparecido.
—¿Tiene comunicación con Estados Unidos en estos momentos?
—Yo no hablo ni con el secretario Rubio, ni con su entorno, pero tengo amigos en Washington, tanto republicanos como demócratas. A ambos les he dicho las mismas dos cosas. La primera es que la reconstrucción del país no es posible con el triunvirato; y la segunda, que en Venezuela la gente está esperando una elección presidencial.
—¿Por qué cree que Marco Rubio no fue a Venezuela?
—Esa pregunta debes hacérsela directamente al secretario Rubio.
—¿A Maduro lo entregaron?
No creo que lo entreguen, pero, como ya te comenté, el triunvirato está dispuesto a lo que sea para no salir del poder. Por eso hoy el único que nombra a Maduro, es su hijo «Nicolasito».
El PSUV y el chavismo han sido una tragedia para los venezolanos. Hipotecaron al país e infiltraron a la Fuerza Armada de cubanos y rusos. Por eso el 3 de enero Maduro solo estaba custodiado por agentes cubanos.
He oído a Elías Jaua y otros más hablando de soberanía y nacionalismo sin ninguna moral, todo es pura paja y producto de que se les acabó el enchufe y las prebendas que tenían.
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