En la aldea
16 agosto 2026

La desgracia de Maduro fue la fortuna de los “bolichicos”

La entrada de los hermanos Rodríguez al palacio de Miraflores le dio un empujón a los negocios petroleros de Alejandro Betancourt en Venezuela, mientras que sus socios han logrado salir airosos de las investigaciones por presunto lavado de dinero en varios países.

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Alejandro Hernández | 16 agosto 2026

Las ondas expansivas que emanaron de la operación militar estadounidense que sacó a Nicolás Maduro del poder provocaron un reacomodo dentro del chavismo que dejó algunos resultados inesperados. Uno de ellos fue la resurrección de los llamados “bolichicos” -los jóvenes empresarios que hicieron fortuna con cuestionados contratos desde la época de Hugo Chávez- cuyo regreso a la escena venezolana es liderado por el polémico Alejandro Betancourt.

La Gran Aldea informó el pasado 20 de julio sobre la vuelta de Betancourt, de 46 años de edad, a los contratos petroleros venezolanos con el apoyo de Delcy Rodríguez. Las fuentes detrás de ese reportaje ubican a Betancourt en el segundo puesto entre los productores de petróleo venezolano, solo superado por el gigante estadounidense Chevron. Betancourt, su primo Pedro Trebbau López y su socio Francisco Convit Guruceaga cobraron notoriedad hace unos 15 años en Venezuela, cuando todos rondaban los 30 años de edad, luego de que consiguieran hacerse con contratos de miles de millones de dólares para reparar la infraestructura eléctrica a través de su empresa Derwick Associates. 

Estos contratos, y otros acuerdos con funcionarios del chavismo, fueron objeto de acusaciones de sobreprecios y de presunto lavado de dinero en Estados Unidos, España y Suiza. Aunque ninguna de estas investigaciones ha terminado con una condena para los polémicos contratistas, el propio Betancourt fue detenido en Inglaterra a finales de 2025 y obtuvo una libertad bajo fianza luego de que acordara entregar sus pasaportes venezolanos e italianos a las autoridades de ese país mientras se resolvía una investigación en su contra. 

La noticia del regreso de Betancourt generó polémica en la opinión pública venezolana. En los corrillos petroleros venezolanos eran conocidas sus andanzas como “magnate petrolero” a través de su empresa Nabep, con la que extrae cerca de 160 mil barriles de crudo diarios. En Washington tomaron nota. Apenas una semana después de la publicación de La Gran Aldea, el asesor no oficial de la administración Trump para Venezuela, Mauricio Claver-Carone, anunció que abandonaba esa labor mientras confirmaba sus contactos con el más conspicuo de los bolichicos.  El funcionario alabó el rol de Betancourt como intermediario con el régimen chavista, “destacando que el empresario había sido útil porque entiende el negocio petrolero en ambos países”, reportó la agencia Reuters

Varios portales y fuentes atribuyen su salida precisamente a los tratos del exfuncionario con el controvertido contratista. El pasado 8 de agosto la agencia de noticias Bloomberg informó que el empresario estadounidense, Henry Sargeant III, fue forzado, por funcionarios estadounidenses, a vender su participación minoritaria en Nabep por unos 300 millones de dólares. Además de ser cercano a Trump, y donante del partido Republicano, Sargeant también ha tenido un papel protagónico en Venezuela pues logró establecer una buena relación con Maduro, lo que le permitió retomar sus negocios en el sector petrolero. “Las fuentes precisaron que el comprador habría sido alguien cercano al empresario venezolano Alejandro Betancourt,”, se lee en el reporte.

Pero la seguidilla de buenas nuevas para los fundadores de Derwick no termina ahí. El 11 de agosto el abogado y ex Director General de Actuación Procesal del Ministerio Público (MP), Zair Mundaray, publicó en su cuenta de X que Jacinto Antonio Convit Ríos y el naviero griego Marios Iliopoulos fueron beneficiados por la Corte de Apelaciones en materia de terrorismo con el sobreseimiento de una causa judicial en su contra. La decisión fue anexada a su expediente apenas dos días después del fatídico terremoto del pasado 24 de junio. Mundaray añade que Convit Ríos es hermano de Francisco Convit. “Aplicaron de forma fraudulenta un supuesto efecto extensivo, aprovechando el sobreseimiento otorgado a otra imputada. La opacidad del procedimiento es alarmante”, denunció.

Esquivando las sanciones y la justicia

La medida también benefició a Ana Graciela Convit Guruceaga y a Gonzalo Andrés Eduardo Mendoza. La primera también hermana de Francisco Convit Guruceaga y el segundo cercano al entorno de los hermanos Convit y de Alejandro Betancourt. 

El exfiscal explicó que la causa está relacionada con el transporte de petróleo de Pdvsa y que Convit Ríos “ha operado como el andamiaje corporativo y financiero del grupo a través de un entramado de empresas fachada en Panamá y Ecuador, facilitando el trasiego de capitales del negocio petrolero”. Iliopoulos, por su parte, además de estar vinculado a la red de intermediarios que usó el chavismo para saltar las sanciones a Pdvsa, fue acusado de idear un plan para quemar un buque de su propiedad en 2011 con la intención de cobrar 77 millones de dólares a la aseguradora de la embarcación. 

Mundaray añadió que la decisión es totalmente irregular pues rompe la tesis de la Sala Constitucional que sostiene que una persona que tiene una orden de aprehensión no puede ejercer un acto de defensa legal si no está en Venezuela. “Es una locura dada la naturaleza del hecho. Hay más implicados, hasta miembros del TSJ”, añadió el jurista en entrevista para La Gran Aldea

Mudaray descartó, sin embargo, que en este caso haya habido una intervención directa de los hermanos Rodríguez. A su juicio, la decisión guarda relación con los pagos que se suelen hacer en la justicia venezolana para obtener sentencias favorables. Explica que la detención del juez Rafael Osío refuerza esta apreciación. “Estás rompiendo uno de los núcleos duros de la represión, elaborado por la Sala Constitucional, tanto que por ejemplo en la Ley de Amnistía se tuvo que poner, de manera expresa, que si es para amnistía se puede hacer la petición desde afuera o sin ponerse a derecho”.

En la web es poca la información que se consigue sobre Convit Ríos. Su actividad pública más reciente está relacionada con el hipismo, figura como criador del caballo Aquaman que corre en el Hipódromo de Valencia. También tiene una empresa en Panamá de nombre Banstead Assets S.A. que fue suspendida del registro de ese país a inicios de este año por la renuncia del agente residente de la sociedad. La empresa fue inscrita en noviembre de 2012 y Convit Ríos entró como directivo y presidente en noviembre de 2018.

A pesar de estar inscrita en Panamá su domicilio está en la Torre Kyra, ubicada en la avenida Francisco de Miranda del municipio Chacao, al este de Caracas. Un reportaje de Armando.info precisa que en este edificio también estaban ubicadas las oficinas de Derwick, la empresa de Betancourt, que fueron allanada en diciembre de 2017, luego de que el cuestionado exfiscal general, Tarek William Saab, acusara a los “bolichicos” de presuntos actos de corrupción.   

Por su parte, Ana Convit Guruceaga ha figurado en el entorno de su hermano. El nombre de la abogada de 38 años de edad ha quedado registrado en las empresas con las que Betancourt y sus socios han hecho inversiones en España. El portal español 20minutos precisó que Ana Convit fungió como la representante de la empresa Associated Ventures Corp, con sede en Barbados y vinculada a Betancourt, en un “préstamo” que hizo esta sociedad en 2018 a Jobandtalent, una empresa de trabajo temporal que funciona como una cartelera digital de anuncios para quienes buscan oportunidades laborales. 

La filtración de datos corporativos Offshore Leaks, coordinada por el Consorcio Internacional de Periodistas, precisa que la empresa fue creada en octubre de 2015 y confirma a Ana Convit entre sus directivos. Por aquellos años Betancourt se hizo más conocido en España por su inversión de 50 millones de euros en la empresa de lentes de sol Hawkers. 

El sobreseimiento de Ana Convit se produjo mientras en España su nombre aparece en una investigación relacionada con Alejandro Betancourt. Convit Guruceaga y su hermano Francisco, están entre las personas vinculadas a un caso que la Audiencia Nacional acaba de reabrir por un presunto fraude de 4.850 millones de dólares procedentes de contratos ficticios de préstamos con Pdvsa. Mundaray alerta de las implicaciones que tiene el sobreseimiento sobre las investigaciones de los beneficiados en otros países. “Ella tenía una cuenta de cuatro millones y pico de euros y lo que tenía era una tienda que vende artesanía, una cosa injustificable”, expresó. 

Los consentidos de Delcy

Francisco Convit, de 48 años de edad, también logró librarse de una acusación del Departamento de Justicia estadounidense en 2018 que lo vinculaba a una causa de lavado de dinero de fondos de Pdvsa por la que fueron condenados Abraham Edgardo Ortega, ex director ejecutivo de Planificación Financiera de Pdvsa, Carmelo Urdaneta, ex asesor legal del Ministerio de Petróleo y Álvaro Ledo Nass, ex asesor legal de la estatal petrolera.

Fue arrestado en febrero de 2025 luego de que circuló un video en redes sociales en el que aparecía enfrentándose a golpes con otra persona en una cancha de pádel en Caracas. El portal El Pitazo indicó que el Sebin lo mantuvo bajo arresto en su sede en El Helicoide bajo acusaciones de que supuestamente estaba en conversaciones con funcionarios estadounidenses. Convit logró fugarse del centro de detención y del país en agosto de ese año y su paradero actual es desconocido.    

Esta fuga y el favor con que ha contado Betancourt, por parte de Delcy Rodríguez, levantaron sospechas sobre los posibles contactos de los bolichicos con funcionarios de Washington. La decisión de sacar a Claver-Carone de Venezuela luce como una respuesta a estas especulaciones. Mundaray, por su parte, descarta que la fuga de Convit haya contado con la colaboración de los altos cargos del Sebin, lo que explica el rápido arresto del juez Rafael Osío por integrantes de este organismo de inteligencia, acusado de graves violaciones de Derechos Humanos. “La información que manejo es que (el director del Sebin) no estuvo involucrado con esa fuga (de Francisco Convit) y este caso del juez lo ha asumido como un tema personal”.

Sin embargo, no deja de ser llamativo el caso de otro de los bolichicos: Francisco D’Agostino. Cercano al entorno de Betancourt y cuñado del secretario general de AD, Henry Ramos Allup, D’Agostino también se involucró en el opaco negocio petrolero del chavismo. A tal punto que en enero de 2021 fue sancionado por el Departamento del Tesoro, junto a su socio Alessandro Bazzoni, por ayudar al régimen venezolano a evadir las sanciones que ese país impuso al crudo venezolano. 

De acuerdo con lo dicho por las propias autoridades estadounidenses, D’Agostino estuvo entre los “orquestadores y facilitadores” de una red de intermediarios radicada en México “involucrada en la venta ilícita de petróleo venezolano”. Luego en la designación particular del bolichico detallaron que “trabajó con (Alex) Saab, (Joaquín) Leal y (Alessandro) Bazzoni para coordinar la compra y venta de petróleo crudo de origen venezolano en nombre de Pdvsa”. 

A pesar de esto, el 13 de enero de 2025 fueron levantadas las sanciones en contra de D’Agostino y Bazzoni, otra decisión, esta vez de las instituciones estadounidenses, que favorece a los allegados de Betancourt. El precedente más cercano a este caso fue cuando el Departamento del Tesoro quitó las sanciones en contra de Carlos Malpica Flores, extesorero de la Nación y sobrino de Cilia Flores. Esta medida se produjo en medio de las negociaciones entre la oposición venezolana y el régimen de Maduro respaldadas entonces por la administración Biden. En diciembre pasado la administración Trump reactivó las sanciones en contra del exfuncionario venezolano. 

Pero aquí no se acaba la lista de personajes cercanos a Betancourt que han encontrado las puertas abiertas en el Palacio de Miraflores. Hace un mes el periodista español Javier Negre, director del portal La Derecha Diario, vino a Venezuela y obtuvo un inusual acceso al palacio presidencial para entrevistar a Delcy Rodríguez. Al contrario de lo que se podía esperar del cara a cara de Negre, un abierto defensor de las políticas de derecha, su actitud fue complaciente con la nueva líder de la “revolución bolivariana”.

Poco después Negre inició una serie de publicaciones en su cuenta en X en las que acusó al entorno de María Corina Machado de dirigir una campaña mediática en su contra. “Buscan aprovechar la tragedia del terremoto para promover el caos y hacer caer el plan conjunto entre Venezuela y Trump”, escribió. 

En diciembre de 2016 Negre tuvo un antecedente similar con una entrevista que hizo para el diario español El Mundo a Alejandro Betancourt. La nota, de un tono afín a la hecha a Delcy Rodríguez, salió publicada el 12 de ese mes bajo el título: “Él es el rey venezolano de las gafas de sol de Elche” y en ella Betancourt dice que aceptó la conversación porque Negre fue compañero suyo de universidad.

La entrevista fue promocionada por el propio Negre en sus redes sociales y Betancourt la publicó en la sección de “noticias destacadas” de su página web de promoción personal. “En ese momento periodistas en El Mundo protestaron. Reclamaron que el periódico se había prestado para un lavado de cara. Resulta que Negre era amigo personal de Betancourt”, indicó una fuente a La Gran Aldea que pidió el resguardo de su nombre. 

Los bolichicos y sus allegados, que promulgan un discurso que exalta los principios del capitalismo, no solo han tenido la habilidad de seguir obteniendo favores y lucrativos contratos de la “revolución bolivariana”, sino que en la nueva Venezuela tutelada encontraron la forma de salir bien librados de las cuantiosas investigaciones en su contra en Venezuela, Estados Unidos y Europa. ¿Intercesión de Delcy Rodríguez ante los tutores? ¿Colaboración de los nuevos consentidos del Rodrigato con sectores de la administración Trump? ¿Ambos? Son preguntas que, todavía, quedan en el aire. 

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