En la aldea
30 junio 2026

Ilustración elaborada con GROK

Reporte de Análisis Energético: 30 de junio

Mientras Venezuela enfrenta una de las mayores tragedias de su historia reciente tras los terremotos, el mercado petrolero mundial vive un giro inesperado: el alivio geopolítico desplomó los precios del crudo, aunque persisten riesgos que podrían cambiar nuevamente el panorama.

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Aunque ajeno a la formación de los precios petroleros y a la geopolítica mundial, es nuestro deber, como venezolanos, prologar el reporte de esta semana con la devastación humana y material ocurrida en Venezuela, sobre todo en el litoral central y en la capital, Caracas. Con tristeza ante el dolor humano y rabia ante la desidia e indiferencia del régimen.

El viernes 24 de junio, dos sismos de gran magnitud golpearon a un país que ya venía sufriendo los embates de dos décadas de corrupción e incompetencia, dejando a su paso un gran número de fallecidos y heridos, familias sin viviendas y evidenciando la falta de institucionalidad.  Al momento de escribir esto, es difícil estimar la magnitud de los daños, pero serán, sin duda alguna, los peores de la historia reciente.  

EL MERCADO BUSCA SEGURIDAD EN UNA PAZ ESCURRIDIZA

Durante la semana, los precios del petróleo continuaron su deslizamiento a la baja, acercándose a los $70/bbl, borrando casi por completo la prima de riesgo geopolítico asociada al bloqueo del estrecho de Ormuz y regresando a los niveles de transacción vigentes antes del estallido de la guerra entre EE.UU.-Israel e Irán. Esta fuerte caída en el mercado se debió a un drástico cambio de perspectiva: los mercados pasaron del temor a un desabastecimiento a una situación de potencial sobreoferta temporal. 

El catalizador principal de este cambio fue la implementación del histórico memorando de entendimiento (MOU) entre EE.UU. e Irán, que permitió la reapertura, con altos y bajos, del estrecho de Ormuz y el inicio de negociaciones entre las partes en conflicto. Por primera vez desde que comenzó el conflicto armado, el 28 de febrero, los precios de entrega inmediata cotizaron más baratos que los de contratos a mediano plazo (“contango”). Esto refleja una situación en la que se prevé una abundancia repentina de crudo, listo para ser absorbido, pero también por los ajustes temporales en la demanda que se instrumentaron debido a la falta de suministro y que tardarán en desmontarse. Esta percepción del mercado también está respaldada por los pronósticos publicados por la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés), que retomaron su narrativa sobre la proximidad del “lobo” de la sobreoferta. 

El camino hacia una paz duradera, o al menos hacia un regreso a la situación previa al inicio del conflicto, no está exento de obstáculos. Durante la semana, Irán atacó un buque de carga al cruzar el estrecho en aguas omaníes y lanzó drones hacia Baréin, lo que fue calificado como una ruptura de la tregua. Las continuas hostilidades entre Israel y Hezbolá en el Líbano también reavivan los temores sobre la sostenibilidad del pacto preliminar para poner fin a la guerra con Irán; esto, a pesar de la firma de un acuerdo entre el Líbano e Israel, que no escapa a la fragilidad del entorno. El secretario de Estado, Marco Rubio, realizó una gira por la región para impulsar las conversaciones en curso.

Rusia y Ucrania

En Europa, los repetidos ataques ucranianos con drones contra refinerías rusas han interrumpido las redes de producción y distribución de combustible, obligando a Moscú a priorizar el abastecimiento interno, lo que, junto con la continua declinación de la producción petrolera rusa, está limitando las exportaciones rusas. El presidente Putin se ha visto obligado a reconocer los problemas de escasez de combustible que atraviesa el país. 

Adicionalmente, en un cambio drástico en su estrategia de guerra, Ucrania adelanta un asedio militar a la península de Crimea, que efectivamente la aísla de Rusia y la priva de suministros energéticos; es importante recordar que Rusia ocupó Crimea en 2014, en el primer capítulo de su estrategia de anexarse toda Ucrania. Sin duda, esta nueva estrategia ucraniana es un elemento de presión adicional para persuadir a Putin de sentarse a negociar el fin de la guerra de más de cuatro años.

Fundamentos Geopolíticos

Tras la apertura del estrecho de Ormuz, el flujo de buques petroleros en el estrecho promedió 31 cruces diarios, con altibajos debido a los amagos de Irán de cerrarlo de nuevo. Solo en un periodo de 24 horas, durante esta semana, salieron 18 millones de barriles de tanqueros que habían estado atrapados en el Golfo Pérsico. Ante estos hechos, los fondos de cobertura (hedge funds), apostando al optimismo diplomático, realizaron ventas masivas de contratos a futuro a precios elevados, lo que aceleró el desplome técnico de los precios. Los analistas de las agencias internacionales, principalmente la IEA, y de grandes bancos recalibraron sus modelos y la percepción generalizada es que, tras el fin del shock de suministro, el sector petrolero global transitará hacia un excedente estructural de oferta de cara al próximo año. Creemos que esto será una situación temporal, a medida que la demanda recupere su dinamismo, tal como ocurrió después del COVID-19 en 2020.

El proceso geopolítico luce claro por ahora. El acuerdo firmado entre EE.UU. e Irán debe desembocar en 60 días en una paz estable, lo que mantendrá abierto el estrecho de Ormuz al tránsito comercial y devolverá al mercado de 8 a 11 millones de barriles diarios de petróleo que fueron víctimas del chantaje geopolítico, lo que generará un excedente de suministro repentino. Ya Saudi Aramco ha reanudado la carga en Ras Tanura y Catar anuncia el arranque de varios trenes de GNL. También se estima que los 60 días no serán suficientes para resolver todos los temas y que habrá idas y venidas, como esta semana, en la que Irán seguirá amenazando con un nuevo bloqueo, pero que el acuerdo se extenderá, pues es en el interés de ambas partes buscar una salida.

Esta eufórica bienvenida al suministro liberado se tradujo en una fuerte caída de los precios, relacionada con un sentimiento de alivio en el mercado por el restablecimiento, aunque no total, de algo que formaba parte de la rutina diaria antes de la guerra. 

Impacto en los Inventarios Globales

Por otro lado, ignora casi por completo la reducción acumulada de más de mil millones de barriles en los inventarios comerciales a nivel mundial y de un estimado de otros 300 millones de barriles en las reservas estratégicas de los distintos países. Estos inventarios tendrán que ser recuperados e incluso incrementados para sostener la actividad mundial con los márgenes de seguridad que ahora han sido reestimados. Aun con los exagerados excedentes de crudo pronosticados por la IEA, se requerirán más de 6 meses para normalizar los inventarios, por lo que estimamos que los precios del barril  pueden aumentar de 5 a 10 $/BBL, correlacionados con la tradicional relación inventarios/precio, que tenderá a desaparecer a medida que se estabilicen los flujos de ambos lados de la ecuación.

La polémica en torno a los términos del acuerdo entre EE.UU. e Irán sobre los fondos descongelados y de reconstrucción sigue generando ruido político. El presidente Trump desmintió que se le hayan liberado fondos directos a Irán e informó que el dinero bajo control estadounidense se usará exclusivamente para comprar alimentos a agricultores de EE.UU. y enviarlos a Teherán, lo que Irán desmintió.

En todo caso, la continuidad de este frágil acuerdo no está garantizada, ya que hay nubarrones que socavan los acuerdos de paz, como la guerra persistente entre Israel y Hezbolá en el Líbano y las pretensiones de Irán de cobrar peaje por el paso de los barcos por el estrecho; Irán está tratando de convencer a Omán de hacerlo conjuntamente.

Estos riesgos y ataques esporádicos de un lado y otro son difíciles de mitigar y seguirán aflorando hasta que los países del golfo Pérsico construyan alternativas de transporte fuera del estrecho.

China y EE.UU.

Por otro lado, la importación de crudo por parte de China se ha mantenido en niveles extremadamente bajos, alrededor de 6,5 millones de barriles por día, principalmente debido a márgenes de refinación muy ajustados, lo que ha reducido la tasa de utilización de las refinerías y la exportación de productos refinados. En los últimos días se observa un incremento en las compras que coincide con la apertura del estrecho de Ormuz, y se comenta que las refinerías estatales comenzarán a aumentar sus importaciones desde Irán tras la suspensión de las sanciones estadounidenses.

En EE.UU., la Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés) reporta un ligero incremento en la producción doméstica. En paralelo, Baker Hughes informa de un incremento de la actividad de taladros: 10 unidades en EE.UU. y 11 en Canadá. Sin embargo, el fortalecimiento del dólar estadounidense y las posturas relativamente conservadoras de la Reserva Federal (FED) ante temores de una inflación residual limitaron la recuperación del valor de los activos energéticos.

Dinámica de Precios

Durante la última semana de junio de 2026, los precios internacionales del petróleo registraron una caída de cerca del 10%, borrando las ganancias acumuladas durante el año y regresando a niveles previos al inicio del conflicto bélico en el Medio Oriente. El crudo Brent cerró la semana transando a $71,99/bbl, registrando un descenso del 4,34% en su última sesión y una pérdida acumulada del 10,86% en la semana, mientras que el crudo WTI lo hizo a $69,23/bbl, rompiendo el piso psicológico de los $70/bbl tras una caída semanal del 9,60%.

En resumen, como lo indicó June Goh, de Sparta Commodities,  «Se está produciendo una liquidación generalizada, ya que el mercado reacciona al aumento de los flujos que salen del estrecho de Ormuz y China aún no ha recuperado la demanda de crudo», 

VENEZUELA

LA NATURALEZA SE ENSAÑA CONTRA LA FAMILIA VENEZOLANA

Al final de la tarde del 24 de junio, mientras el país terminaba de disfrutar del día de asueto conmemorando la batalla de Carabobo, dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala de Richter golpearon el país con apenas 39 segundos de diferencia, ambos con epicentros en el estado de Yaracuy, en la región centro-occidental. Los terremotos estuvieron relacionados con el desplazamiento de la placa del Caribe contra la placa suramericana, íntimamente ligada al sistema de fallas de Boconó, San Sebastián y El Pilar. Estas fallas constituyen el principal sistema de deformación geológica del territorio venezolano. Concentran buena parte de la actividad sísmica histórica del país y subyacen a muchos de los centros poblados . En los terremotos del 24 de junio, el sistema de fallas actuó como “aislante” hacia el occidente y como conductor de energía hacia el centro del país. 

Ante la triste expectativa de miles de fallecidos —muchos por la demora en las labores de rescate—, numerosos heridos y afectados, y la casi total ausencia de servicios sanitarios, el país vuelve a evidenciar su falta de preparación para enfrentar emergencias. La poca o mucha institucionalidad que existía previo al arribo del chavismo dejó de existir o se encuentra inoperante por falta de equipos y de preparación. Hoy, la población depende de la generosidad de la ayuda internacional. No hay palabras para expresar el desconsuelo de un país herido no solo por la naturaleza, sino también por su dirigencia política, como si padeciera una enfermedad autoinmune.

La asistencia internacional comenzó a llegar de países como El Salvador, México, EE.UU., España, Ecuador, Chile e Israel; se ha reportado que se ha recibido ayuda de 24 países, paradójicamente, incluso de países que el régimen venezolano considera enemigos políticos. La población se aferra a la esperanza de que estos equipos de rescate, dotados de tecnología y recursos especializados, que el Estado venezolano no tiene, logren salvar a tiempo a muchas de las personas que aún permanecen bajo los escombros, antes de que se agote el periodo crítico para encontrarlas con vida. Con la ayuda estadounidense, la pista principal de Maiquetía, el principal aeropuerto del país, fue reparada e inspeccionada y podrá utilizarse para facilitar el ingreso de ayuda. 

Ante la evidencia de la escasa respuesta estatal, el régimen, tras la parálisis inicial, empieza a apropiarse de la narrativa para reforzar su control político y transformar la realidad mediante la propaganda.  Ya veremos si el influjo de componentes estadounidenses en territorio nacional le permitirá a Washington reevaluar su política actual, que se sustentaba en la hipótesis de que el régimen era medianamente eficiente.

A pesar del dolor que atraviesa el país y el luto que pesa sobre todos los venezolanos, dentro y fuera de las fronteras, debemos cumplir con nuestro propósito de informar sobre el desenvolvimiento económico y petrolero de la semana.

Como habíamos mencionado, junio se perfila como el mes de mayor intervención del Banco Central de Venezuela (BCV) en el mercado cambiario, con casi 2,0 mil millones de dólares. Las tasas de cambio oficial y de intervención convergieron en Bs 622/$, lo que redujo la brecha con el mercado alternativo a cerca de 25 %.

Impacto en la Industria Petrolera

La infraestructura de producción y exportación de petróleo en Venezuela no ha sufrido daños significativos ni interrupciones operativas importantes tras el destructivo doblete sísmico que sacudió al país. A pesar de la severa crisis humanitaria y de los extensos daños estructurales en zonas civiles, el sector energético se mantiene estable. Las principales multinacionales extranjeras que operan en Venezuela junto con PDVSA, como Chevron, Repsol, ENI, Maurel & Prom y Shell, confirmaron que sus activos e instalaciones continúan operando de forma segura. 

El proyecto crucial de gas costa afuera Cardón IV (campo Perla), en el oeste del país, operado por Repsol y ENI, sigue produciendo con normalidad. Esto es vital para el país, ya que abastece el 50% del gas requerido por las centrales termoeléctricas nacionales. Los buques petroleros siguen cargando crudo y combustible con normalidad en los terminales de Jose, Puerto La Cruz, Amuay, Cardón y Bajo Grande. 

Únicamente se registran retrasos logísticos menores en el papeleo y en las autorizaciones administrativas. El mayor riesgo para los niveles de producción de crudo en los yacimientos no proviene del impacto sísmico directo, sino de los continuos e intensos cortes de energía eléctrica en el país derivados de la catástrofe (zona centro-norte), aunque esta zona es geográficamente distante de las áreas de producción tradicionales. 

Perspectivas Económicas

Según estimaciones de gremios como Fedecámaras, el crecimiento proyectado del PIB nacional no se verá interrumpido de manera drástica, ya que la industria petrolera quedó intacta. Esta visión podría ser algo optimista, ya que los esfuerzos de reconstrucción y de gestión de los desplazados presionarán el flujo de caja del Estado. 

PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) calculó en 6 mil 700 millones de dólares las pérdidas preliminares provocadas por los terremotos en Venezuela. Esto ha motivado a Washington a aliviar ciertas sanciones mediante el Departamento del Tesoro para facilitar la rápida entrada de ayuda humanitaria y agilizar las inversiones energéticas.  La OFAC emitió la Licencia General 60 (GL60) para tal efecto.

Operaciones Petroleras

La producción se mantuvo esencialmente constante promediando 935 Mbpd, distribuida geográficamente como sigue: 

• Occidente 258

• Oriente 110

• Faja del Orinoco 567

TOTAL 935

En las refinerías nacionales se procesaron 248 Mbpd de crudo y de productos intermedios, con un rendimiento de 74 Mbpd en gasolina y de 76 Mbpd en diésel. 

En la industria petroquímica, el complejo Moron sufrió algunos daños en su infraestructura, pero no hubo consecuencias inmediatas, ya que se encuentra fuera de servicio desde hace algún tiempo.

Las exportaciones del mes, según la última información disponible, se perfilan para alcanzar 750 Mbpd de crudo y 50 Mbpd de combustible residual. 

El precio de la cesta venezolana promedió 79,6 $/BBL, en línea con la caída de los precios internacionales.

M.Juan Szabo, Analista Internacional de Energía

Luis Pacheco, Académico no-residente del Baker Institute

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