En enero pasado, cuando se agudizaron las sanciones de EE.UU., los menos optimistas previeron que habría escasez total en el mercado interno de combustibles. A nueve meses de esas proyecciones la gasolina, aunque con precariedad, todavía fluye.
El efecto del recrudecimiento de las sanciones de Estados Unidos en contra del régimen de Nicolás Maduro se siente en diversas áreas de la economía; sin embargo, hay algunos ámbitos en los cuales ha podido sortear la situación como es el caso de la gasolina.
Las fallas en el suministro de gasolina encuentran su origen en la debacle de la producción petrolera nacional y en la imposibilidad de las autoridades de importar aditivos para combustible o gasolina terminada, principalmente desde Estados Unidos, que era el principal suplidor.
Sobre este último punto, desde enero de este año, cuando el Departamento del Tesoro estadounidense agudizó las sanciones y decidió que “todos los bienes e intereses en la propiedad de PDVSA sujetos a la jurisdicción de los EE.UU. están bloqueados. Y las personas de los EE.UU. en general tienen prohibido realizar transacciones con ellos”, expertos, como Francisco Monaldi, advirtieron que los suministros de combustible serían impactados, pues la sanción prohíbe “la venta por parte de EE.UU. de gasolina y productos derivados del petróleo a Venezuela”.
Los menos optimistas previeron incluso escasez total en el mercado interno de combustible. Pero otros factores entraron en juego y han permitido hasta ahora, pese a la caída de la producción, sortear la crisis.
Los problemas de fondo
El volumen de extracción de crudo venezolano registra una caída de 931.000 barriles al día entre noviembre de 2017 y julio de 2019. Según un informe de la OPEP, Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), que llegó a bombear 3,45 millones de barriles diarios en 1998, produjo en julio de este año tan sólo 732.000 barriles por día.
La refinación de gasolina está en picada, no sólo por las sanciones de EE.UU., sino por el estado de las refinerías. Dadas las pocas cifras oficiales disponibles, se estima que la producción de gasolina no supera los 60.000 barriles diarios, cantidad insuficiente para surtir el mercado interno en condiciones normales.
Pero el mercado interno no está en condiciones normales y ese es uno de los aspectos que ha contribuido a que no haya escasez total de gasolina.
A comienzos de 2019 se estimaba que el mercado interno consumía alrededor de 170.000 barriles diarios gasolina y ha caído a alrededor de 85.000 barriles diarios.
Esta caída del mercado interno es consecuencia de la contracción de la economía, que según cifras del Banco Central de Venezuela (BCV) tiene 21 trimestres consecutivos contrayéndose.
A la par de esto, según cifras de la Cámara de Fabricantes Venezolanos de Productos Automotores (Favenpa), en la actualidad hay más de 2.500.000 vehículos fuera de circulación, lo que según la Cámara equivale a 43% del parque automotor.
Los paliativos
Pero hay otro factor, no menos importante, que juega a favor de las existencias de gasolina. Se trata de la importación de combustible desde países aliados, como Rusia, que según Financial Times fue el principal proveedor a través de Rosneft en junio.
Según data de Refinitiv, al cierre del primer semestre del 2019 Venezuela importó 39.000 barriles diarios de gasolina, aunque el volumen de las importaciones ha estado bajando.
En julio únicamente se importó un cargamento de 500.000 barriles, lo que representa un promedio de 16.000 barriles diarios, y en agosto sólo se registró la importación de un cargamento de 200.000 barriles, según la información que manejan fuentes del sector.
Sin embargo, la situación del mercado interno de combustible es precaria. Cualquier retraso en las importaciones genera un descalabro dentro del frágil equilibrio que han establecido las autoridades mediante un racionamiento selectivo a lo largo del país. Por eso las colas perennes de usuarios en las estaciones servicio en los estados fronterizos (Zulia y Táchira, principalmente) a la espera de combustible para abastecer sus vehículos, mientras que en el centro del país y más específicamente en Caracas los embates de las fallas de gasolina se han sentido con menos intensidad.
