En la aldea
03 junio 2026

Una vacuna contra el totalitarismo

Este artículo explora la visión educativa de María Corina Machado, las innovaciones que ya están surgiendo en Venezuela y una idea de fondo que va mucho más allá de las escuelas: cómo evitar que una nueva generación vuelva a quedar atrapada bajo el control de un proyecto autoritario.

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La propuesta de María Corina Machado en educación busca impedir que Venezuela vuelva a degenerar en un sistema de una única facción política-ideológica con control total sobre las mentes de generaciones. 

Esta profunda transformación educativa, de una enorme trascendencia, es un objetivo de mediano-largo plazo que, no obstante, está planteado para arrancar ya, apenas se concrete el cambio demorado desde el 28 de julio de 2024, ahora con María Corina como Presidente.  

El pasado 12 de mayo, en la conferencia “Más allá del petróleo: Educación para el crecimiento, la inclusión y el florecimiento humano en Venezuela”, que tuvo lugar en la Universidad de Harvard, la Premio Nobel de la Paz 2026 presentó una iniciativa clara y coherente con su convicción sobre la libertad: un nuevo modelo en el que el Estado abandona el monopolio de la enseñanza y, sin dejar de ser garante, incentiva la participación de nuevos actores, el derecho de elección de las familias y la mayor variedad de alternativas. 

Esta visión de la líder venezolana es también la mía. Como profesor de Derecho Constitucional, y libertario, le temo a toda concentración de poder. Por eso en los últimos años me he dedicado a combatir la que resulta más temible de todas: la dictadura educativa.  Luego de ver e investigar el daño tan grave que durante más de tres lustros le ha hecho el chavismo a la educación, me he hecho más firme en mi postura de postular la mayor separación de poder posible, la máxima; toda la que evite que un solo bando pueda imponerse con facilidad. 

Normalizamos dejar la educación de nuestros niños y jóvenes en manos de los gobernantes. Hacemos lo mismo que hicieron nuestros padres con nosotros. Solo una minoría cuestiona el poder desproporcionado de políticos, burócratas. Son pocos también los que reivindican el derecho, la responsabilidad, de las familias.  

Dime quién te educa… y te diré quién eres, cómo piensas, qué ideas tiendes a sostener. Desde hace casi doscientos años, el Estado comenzó a educar de una sola forma. Cualquier otra quedaba al margen, vetada, ilegalizada. Por muchas generaciones la educación ha sido controlada por el Estado. ¿Qué cabe esperar entonces de personas educadas por un Estado docente? Respuesta: Que les cueste mucho concebir siquiera la posibilidad de un sistema educativo no estatizado. 

Para construir una cultura de libertad es indispensable un cambio de sistema, el reemplazo del actual monopolio gubernamental centralizado por un modelo de libertad educativa, diversa y descentralizada.  Una sociedad que se reconstruye sobre estas nuevas bases tiene razones para proyectarse estable y próspera. 

A la venezolana 

El año pasado se estrenó el Índice de Libertad Educativa de América Latina. La investigación liderada por el profesor argentino Martin Krause mide la libertad de aprender (capacidad de las familias para elegir cómo educar a sus hijos) y la libertad de enseñar (autonomía para crear y gestionar proyectos educativos alternativos). Este ILE 2025 abarca veinte países de la región. Venezuela está en el penúltimo lugar y Cuba en el último.  ¿Sorprende?  No.  A los venezolanos nos consta, y desde antes del chavismo, cómo los gobiernos, a través de sus currículos obligatorios, inculcan sus ideas estatistas, su apología de lo público y su estigmatización de lo privado. 

En Harvard, María Corina expuso un plan de rescate para los primeros cien días: “Todos los niños a aprender”. Ella y el equipo de venezolanos que trabajan, dentro y fuera de Venezuela, en el programa de gobierno “Venezuela tierra de gracia”, definieron metas urgentes: reactivar la alimentación escolar para 1,5 millones de niños, reincorporar a al menos 50 mil estudiantes actualmente fuera del sistema, reparaciones en 5 mil planteles, apoyo económico de emergencia para 500 mil educadores, crear el Instituto Venezolano para la Calidad Educativa (Ivce), conectividad a internet en 25% de las escuelas, formación acelerada para cubrir más de 100 mil vacantes docentes  e iniciar pruebas pilotos de inteligencia artificial y vauchers escolares.  Todo esto se completa con la inmediata despolitización del sistema educativo.  Se afronta lo perentorio, pero a la vez se asume de una vez, tal cual una terapia inmunológica, la necesidad de subir las defensas de la democracia. Que nunca más ningún grupo pueda controlar totalmente el acceso a la educación de niños y jóvenes. 

El despegue será “a la venezolana”. María Corina no implantará modelos foráneos. Su mira y la de sus colaboradores está puesta en el país como un gran espacio de ensayo del que saldrán, probadas, las formas más innovadoras y eficaces de asegurar aprendizajes a cada niño venezolano.  Es aquí donde cobra sentido, en toda su magnitud, el aporte crucial de la profesora Emiliana Vegas, directora del Laboratorio de Educación para América Latina (Ella) de la Escuela de Posgrado en Educación de la Universidad de Harvard y organizadora, con un grupo de sus alumnos, de la conferencia “Más allá del petróleo”. Contar con ella, una investigadora que se abraza a la evidencia, que defiende lo que demostradamente funciona en educación, es razón para confiar.  

Allí mismo, en Harvard, la virtual próxima Presidente de Venezuela, hizo un llamado a los investigadores del mundo y en particular a los de esa universidad estadounidense. A todos los invitó al país, a estudiar, a contribuir con las distintas pruebas piloto planteadas para iniciar ya muy pronto.   

Resiliencia comunitaria

De la innegable destrucción del sistema formal surge también otra verdad: muchas familias venezolanas, muchos maestros con gran vocación, crearon, por sí mismos, soluciones educativas. Es una realidad que he documentado desde 2019 junto con otros investigadores, esencialmente algunos de mis alumnos, y a la que hemos llamado El bello árbol Venezuela: órdenes espontáneos educativos surgidos en los lugares más pobres de nuestra empobrecida nación.  

Inspirados en las investigaciones del profesor James Tooley en India, países de África, y hasta en China, hicimos hallazgos relevantes en Petare, el barrio más grande de Caracas, y en Montalbán, Carabobo: familias en estado de pobreza pagando, voluntariamente, servicios educativos prestados por educadoras de sus comunidades. 

Se trata de las conocidas casas de tareas dirigidas devenidas en algo mucho más que ayudar con la tarea de la escuela. Hablamos de espacios, de emprendimientos creados por una educadora, donde se producen aprendizajes significativos y donde el niño es atendido en sus necesidades educativas particulares. Las llamamos microescuelas comunitarias y más recientemente hemos registrado decenas de ellas también en Bejuma, Carabobo, así como en varias poblaciones de Guárico y otros estados. Esto sugiere que se trata de un fenómeno extendido, ubicuo y escalable. 

De la investigación pasamos a la articulación; pues, tal como es característico de los órdenes espontáneos, sus actores no eran conscientes de formar parte de tal orden: las maestras emprendedoras, si bien tenían idea de que algunas otras colegas también daban servicios particulares, desconocían la cantidad en sus propios entornos y más allá de éstos. Ignoraban que, por ejemplo, sin haberse puesto de acuerdo, las microescuelas comunitarias mostraban patrones de precio, horarios, entre otros aspectos.   

Tenemos ya una red nacional de microescuelas comunitarias, la primera de Venezuela y de Latinoamérica, conformada por unas 180 educadoras altamente motivadas. Ellas participan en distintas actividades que buscan su mejora profesional y la sostenibilidad económica de sus espacios.  

Con esta red que crece seguimos actuando y experimentado. En Montalbán, ciudad piloto de El bello árbol, llevamos adelante desde 2022 diferentes estudios e intervenciones en un vigoroso ecosistema, descentralizado, espontáneo, de unas cincuenta microescuelas. Estos espacios -siempre cabe acotarlo- ya estaban ahí produciendo una solución (a un problema causado por el Estado).  Eso es lo que me lleva a afirmar que estamos frente a un subsistema viable con potencial de escalar si, para empezar, se reconoce su gran potencial.  

El bello árbol es, más que un proyecto, un yacimiento de evidencias a favor de un nuevo sistema educativo nacional descentralizado y diverso. 

Inteligencias en libertad 

En el horizonte cercano del nuevo modelo educativo planteado por María Corina, su visión de aprovechar la inteligencia artificial para convertir a Venezuela en el primer país que se reconstruye con la IA es una visión decisiva de libertad.  

Las contribuciones de la diáspora también jugarán un rol clave en la transformación. Son millones de venezolanos fuera de Venezuela con voluntad de aportar, en especial en educación. 

En ese mismo horizonte próximo puede verse otro cambio fundamental propuesto por María Corina: el del financiamiento.  El Estado garantiza el acceso de todos los niños y jóvenes a la educación. La gratuidad está preservada. Pero con la implementación de los vauchers escolares y otras modalidades de subvención, las familias podrán recibir fondos estatales para pagar, si lo prefiriesen, educación privada.  Que el financiamiento público siga al alumno, no a la burocracia. 

En un sistema libre, favorecedor de la creatividad, emergerán diferentes modalidades de servicios de enseñanza, métodos, contenidos, etcétera. Se conservarán y mejorarán espacios tradicionales, y aparecerán iniciativas novedosas. En muchos países ya es notoria la transformación. Estados Unidos, cuyo sistema educativo es descentralizado federal, es una buena referencia en cuanto al crecimiento de alternativas no convencionales. 

En EE.UU hay distintos tipos de instituciones y espacios K-12 (escolaridad obligatoria desde kinder hasta bachillerato), entre los que destacan las escuelas públicas (financiadas con impuestos y asignadas por zona residencial), las escuelas chárter (públicas pero con mayor autonomía y flexibilidad curricular), las escuelas magnet (enfocadas en áreas específicas como ciencias, artes o idiomas), las escuelas privadas ( pagadas directamente por la familia, de orientación religiosa o secular), la educación en casa (gestionada por los padres), las escuelas virtuales (totalmente en línea), las escuelas vocacionales o técnicas (orientadas a oficios y carreras prácticas) y las microescuelas: espacios pequeños con hasta 25 estudiantes, aprendizaje altamente personalizado, flexible, que son una especie de híbrido entre la escuela tradicional y el homeschooling.

En Venezuela, en las condiciones tan adversas que conocemos, sin ningún marco de libertad, sino lo contrario, han surgido iniciativas educativas que intentan innovar.  Varias ofrecen clases en plataformas digitales o mixtas, otras toman forma de academias de apoyo escolar o especializadas en materias específicas (matemática, física, química, inglés), aplican métodos modernos. Hay incluso, y para sorpresa de la mayoría, una comunidad grande (al menos 2 mil familias) de homeschollers. 

Las libertades de enseñar y de emprender en educación empujarán la competencia de ideas. De allí saldrán mejores servicios, niños mejor educados, curiosos y confiados.  

Yo, porque observo de cerca su potencial, apuesto por las microescuelas comunitarias. Las pruebas piloto, y las familias, tendrán la última palabra, claro; pero encuentro en ellas, que están por doquier, el escenario ideal para que maestras cercanas, con vocación, que conocen a los niños, a sus familias, a su comunidad, combinen calidad pedagógica con apoyo emocional. Es algo que ya hacen y que mejorarían mucho más con herramientas de la IA educativa y, sobre todo, con reconocimiento institucional. 

Las microescuelas surgieron sin que nadie lo planificara. Los intereses de educadoras emprendedoras, familias y comunidad, se alinearon de forma espontánea. Son espacios informales de muy bajo costo en los que predomina la cercanía, lo humano, algo que las diferencia, con ventaja, de otras modalidades educativas. 

Apoyar este ecosistema tan valioso, profundizar en su estudio y favorecerlo, sería un cambio radical, uno que a la vuelta de pocos años podría hacer que Venezuela pase a puntear el Índice de Libertad Educativa de América Latina. 

Soy un optimista incorregible. El presente, con María Corina perfilando el porvenir y repensando el sistema educativo, me llena de confianza. Se está configurando una nueva relación de los venezolanos con el poder y es una que alentará la libertad de las generaciones venideras.   

Dentro de muy poco en Venezuela empezará a tomar forma un nuevo modelo educativo que será imposible volver a usar para el control autoritario.  

María Corina Machado va a hacer lo contrario a lo que haría un político de manual:  su propuesta educativa es más bien una estrategia, un blindaje, para evitar que algún aspirante a autócrata vuelva a causar tanto daño al país. Su plan es una vacuna contra el totalitarismo. 

Referencias: Las palabras de María Corina Machado en Harvard, presentando su propuesta educativa, están recogidas en el canal de YouTube de Vente Venezuela, link: https://www.youtube.com/watch?v=hfecJhvH4hM.Más información sobre el Índice de Libertad Educativa (ILE) 2025, coordinado por el profesor Martin Krause, en: https://www.libertadyprogreso.org. Información sobre el proyecto El Bello Árbol Venezuela, en su página web: www.elbelloarbol.com.
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