En la aldea
15 marzo 2026

El Agente Secreto: la confusión y la paranoia

Con una actuación contenida y profunda de Moura, la película propone una experiencia inquietante y poco convencional que, incluso con su rareza, ha logrado llegar a la nominación al Oscar.

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Eduardo Escobar Amaya | 15 marzo 2026

El Agente Secreto, dirigida por Kleber Mendonça Filho y protagonizada por Wagner Moura, es un filme acerca de Marcelo, un hombre que vuelve a Recife, en Brasil, buscando refugio, y no lo consigue. Estoy dando, quizás, una descripción un poco más ambigua, poco específica de lo normal, pero esto es por una razón muy sencilla: descifrar la trama de El Agente Secreto es una experiencia increíble.

Al principio, la presentación de El Agente Secreto podría dar la impresión de que es, realmente, un filme acerca de espionaje intenso a un alto nivel, pero esto no es así en la realidad. Seguimos a Marcelo en su mudanza de vuelta a Recife, a un edificio con una gran gama de personas particulares. Observamos los incidentes misteriosos que ocurren a su alrededor. Hombres parecen estar en búsqueda de Marcelo. Policías hacen investigaciones que podrían (o no) tener que ver con su pasado.

En una playa de Brasil se consigue un tiburón muerto, cuyo estómago ha sido abierto y dentro de él se ha insertado una pierna humana. El año es 1977, y el hijo de Marcelo, Fernando, quiere ver la película recién estrenada de Stephen Spielberg, Tiburón. Hay muchos hilos, muchos misterios. No todos serán resueltos de una forma obvia o evidente; no es una película a lo Agatha Christie, en la que todas las pistas apuntan a algo en específico.

Más bien, El Agente Secreto lo veo mucho más influenciado por películas como La larga despedida, de Robert Altman, con un tono misterioso pero suelto, y tramas que existen no necesariamente como parte de un ente mayor, sino para agregarle textura al universo.

Cabe denotar que El Agente Secreto sí tiene una trama lógica en su centro. Es un relato que no resulta ser difícil de comprender. Pero alrededor de ese centro tiene muchos elementos que existen para otorgarle una sensación amplia a la trama, para hacer que el espectador se sienta algo confundido acerca del mundo que Marcelo habita. Parte de la tesis del filme resulta ser lo confuso que es vivir en una dictadura: la coherencia que el mundo se supone que debe tener se desvanece poco a poco.

Los policías exigen donaciones por sus esfuerzos durante el carnaval; las figuras vestidas para el carnaval atacan a las personas; el aparato político y militar del país nunca se manifiesta directamente, pero siempre está ahí, presente. No se le puede escapar al mundo en el que se habita, y ese resulta ser un mundo confuso.

La actuación de Moura es excelente. Marcelo es un hombre silencioso y tranquilo que, debido a las experiencias en su pasado, ha aprendido a mantenerse en el fondo de las situaciones y a no involucrarse directamente con situaciones que le pueden resultar peligrosas. Es un personaje bien sutil: no tiene gritos explosivos o llantos poderosos, lo cual hace que la calidad del performance resulte aún más impresionante.

Moura es capaz de encarar a un hombre que, en su superficie, es bastante sencillo y tímido, y le da una profundidad vasta mientras, en el transcurso del relato, vamos aprendiendo más acerca de él.

Los premios de la Academia, los premios “Oscar”, son pronto, y El Agente Secreto se encuentra nominada a Mejor Película. Me parece muy buena señal que un filme tan extraño, tan idiosincrático, se encuentre nominado para un premio tan elevado. Es una representación de buena salud en una industria del cine que no se encuentra tan saludable.

No le veo mucha oportunidad de llevarse el premio, pero, de ser así, no habría ninguna queja válida al respecto.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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