La televisión es un medio joven. Ni siquiera han pasado ochenta años desde que la televisión a color se propagó y, con las décadas, lo que solía ser una “caja” se ha transformado en un panel fino y elegante que reproduce entretenimiento de consumo masivo a una escala igualmente masiva.
Con el tiempo, se han definido los modelos de consumo que tienen más sentido para la experiencia televisiva. La serie episódica, con un elenco consistente que siempre se enfrenta a situaciones diferentes, fue un paso clave en la progresión televisiva. Luego vino el establecimiento de la televisión de género: las series de policías, de adolescentes y, por supuesto, las series médicas.
En el auge de la serie médica se estrenó ER, en 1994. Sus protagonistas eran los médicos de emergencia de un hospital, y su éxito marcó otro hito en el progreso del medio televisivo. En los años 2010, siguiendo el crecimiento en la década anterior de series como Los Soprano y The Wire, vemos el establecimiento de la llamada “televisión de prestigio”.
Este modelo fue, de nuevo, alterado y transformado fundamentalmente por el auge del streaming: el acceso fácil a los episodios en cualquier dispositivo, el no tener que ver televisión “por cita”, sino a tu conveniencia personal, e incluso poder ver una serie entera en su día de estreno, son elementos propios de esta era que tanto cambió el consumo audiovisual.
Quizás por eso The Pitt, ya a mediados de su segunda temporada, se siente como la síntesis de lo viejo y lo nuevo. Clásica y moderna, logra preservar lo que es especial del modelo televisivo y, al mismo tiempo, innovar en su formato.
The Pitt es, fundamentalmente, un proyecto para resaltar a Noah Wyle. La estrella de ER protagoniza otra serie médica, efectuando una transición del novato del equipo al doctor mayor, experto y veterano. Pero The Pitt no solo utiliza a Wyle como el héroe más capaz, sino también como el mentor de un elenco completo de doctores, estudiantes de medicina y enfermeros, cada uno con sus arcos personales, sus desarrollos y sus conflictos con el personaje de Wyle.
La estructura de la serie puede considerarse elegante: entramos y salimos de tramas de manera veloz y caótica, acompañando a distintos personajes que atienden a diferentes pacientes. Es un reflejo de la realidad que se vive en una sala de emergencias, pero también cumple con una necesidad televisiva bastante básica: es una serie muy entretenida de ver.
El progreso de la segunda temporada, hasta ahora, ha sido bastante natural. Es simplemente un reflejo del concepto de esta entrega: un día en una sala de emergencias durante el 4 de julio en Estados Unidos. Se continúan los arcos dramáticos de la temporada pasada y, al mismo tiempo, se han introducido nuevos personajes, generando más interacciones posibles dentro del excelente elenco de actores.
Si no la has empezado aún, no hay mejor momento para ponerse al día con The Pitt. Es una experiencia de la que no te vas a arrepentir.
