Mark Feierstein es experto en política exterior, desarrollo internacional y un estudioso de América Latina. Días atrás presentó una importante encuesta realizada en Venezuela, entre el 24 y el 30 de enero, por la firma Gold Glove Consulting. En ella se dibuja con claridad la visión de la población sobre el proceso que se viene desarrollando en el país desde el 3 de enero y sus expectativas en el corto plazo.
Confianza en la administración Trump, pragmatismo para entender decisiones difíciles, el debilitamiento del chavismo y el deseo de una transición acelerada son aspectos clave que contempla el estudio.
En esta conversación, Feierstein explica cada uno de ellos y deja tres reflexiones fundamentales: María Corina Machado debe regresar a Venezuela en un tiempo prudencial; la sociedad venezolana estará lista para asumir compromisos difíciles de convivencia; y la gente no confunde el señalamiento de responsabilidades con revancha.
¿Cómo evalúan los venezolanos el proceso que viene dándose en el país desde el 3 de enero?
Los venezolanos están optimistas. Por primera vez en mucho tiempo sienten satisfacción porque Nicolás Maduro está en una cárcel en Nueva York. Sin embargo, mantienen preocupación por la economía, la inseguridad y por el tiempo que puede demorar la materialización de una transición política.
Por ahora, el sentimiento mayoritario es de esperanza e incluso de pragmatismo, porque la gente está entendiendo las razones por las que Delcy Rodríguez hoy está ejerciendo la presidencia. Confían en el plan de Estados Unidos, pero al mismo tiempo están ansiosos por una transición más rápida.
¿Los venezolanos avalan el rol que está ocupando Delcy Rodríguez en este momento?
Ella tiene una tasa de favorabilidad bastante baja, pero la ciudadanía ha entendido que, para que este proceso pudiera darse, era necesario que la sustituta inicial de Maduro fuera Delcy Rodríguez. El venezolano es consciente de que era muy complicado poner a Edmundo González, a pesar de que él es quien tiene legitimidad y el respaldo de dos tercios o más del país.
Su encuesta refleja que la gente prioriza la recuperación económica por encima de la democracia. ¿Eso significa que si Delcy Rodríguez estabiliza las finanzas del país, el chavismo puede reacomodarse y ser competitivo en una eventual elección?
Debemos tener cuidado con ese análisis. Es cierto que si la gente tiene que escoger entre la democracia y sus necesidades básicas diarias, la economía es más importante. Pero, simultáneamente, los venezolanos reconocen que ambos temas están ligados y creen que no habrá recuperación económica sin una transición democrática al mismo tiempo.
Con respecto al fortalecimiento del chavismo, la economía puede crecer mucho; pero es muy difícil que Delcy llegue a los niveles de María Corina Machado. Si hay una elección hoy entre ellas, gana María Corina por cuarenta puntos. Es posible que Delcy recupere algunos puntos si la economía mejora, pero no sería suficiente para ser una candidata competitiva.
¿Qué espera la gente de María Corina Machado?
Los venezolanos quieren que regrese y que tenga el derecho de ser candidata. La encuesta es muy clara: 68% de los venezolanos quiere elecciones ya, quiere elecciones este año. María Corina ha hablado sobre la importancia de un proceso electoral y pienso que está reflejando los deseos democráticos de la población.
¿La gente entiende las razones por las que María Corina Machado no ha regresado a Venezuela?
Eso no lo preguntamos en la encuesta, pero intuyo que la gente comprende por qué no puede regresar mañana y creo que le darán un margen de tiempo. Sin embargo, ese espacio no será indefinido y en unos meses será necesario que regrese a hacer política internamente. En los tiempos por venir será más importante su accionar dentro de Venezuela que en Washington o Europa.
¿A quién beneficia que unas nuevas elecciones se posterguen?
El tiempo ayuda al gobierno, sin duda. Si hay una elección hoy, María Corina gana por cuarenta puntos. El chavismo quiere mantenerse en el poder y apuesta a recuperar popularidad si hay una recuperación económica; por eso intentará comprar tiempo.
Su encuesta refleja que los venezolanos están optimistas, pero también que no creen que se haya materializado un cambio político real. ¿No es eso contradictorio?
Para la población, el hecho de que Maduro ya no esté en Miraflores es un avance importante y ahora confían en que vendrán más pasos. En este momento están satisfechos con la influencia que Estados Unidos ha demostrado tener sobre Delcy Rodríguez. Asumen que ella está haciendo lo que desea Washington y reconocen que se han tomado medidas positivas, pero creen que no son suficientes y esperan mayores cambios en el corto plazo.
¿Existe el riesgo de que la población piense que el problema era Maduro y no el modelo chavista?
No lo creo. Todos los líderes chavistas tienen una imagen pésima. Delcy tiene mala imagen, Diosdado peor, Padrino muy mal e incluso Hugo Chávez aparece en niveles más bajos que en cualquier momento que yo recuerde en más de dos décadas.
Es innegable que el movimiento chavista ha sido muy dañado por lo ocurrido en los últimos doce años. Por eso veremos a Delcy intentar alejarse un poco de la memoria y el modelo de Maduro. El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) tendrá que hacer lo mismo si quiere un futuro en una eventual democracia.
El PSUV debería iniciar cuanto antes su transición hacia un partido socialdemócrata y dejar atrás la visión y las prácticas autoritarias.
¿Qué explica el deterioro de la figura de Chávez en el imaginario venezolano?
Eso se puede determinar mejor con grupos focales, pero creo que la situación ha sido tan mala que el recuerdo de los “buenos tiempos” se está desvaneciendo. La gente ya no distingue entre Chávez y el chavismo.
Además, Chávez murió hace casi trece años. La generación que hoy tiene treinta años no era adulta cuando él gobernó.
¿Por qué la imagen de Padrino López o Diosdado Cabello aparece mejor evaluada que la de Henrique Capriles?
Porque Diosdado y Padrino cuentan con el respaldo de la base chavista, que ronda el 16% del país. Capriles hoy no tiene base sólida: los chavistas no lo apoyan y muchos opositores tampoco.
Eso no significa que no pueda desempeñar un papel en la Asamblea Nacional, pero como candidato a espacios de poder relevantes es difícil ver un futuro positivo para él en este momento.
¿Qué tan frágil es la convivencia en Venezuela?
Había preocupación en la comunidad internacional sobre una posible ola de violencia si Maduro era removido. Yo no compartía ese temor. Comparar a Venezuela con Irak o Afganistán no tiene sentido.
La influencia de Estados Unidos y el temor del régimen hacia Trump funcionan como un muro de contención frente a abusos mayores.
Creo que hay una oportunidad real para la convivencia entre chavistas, opositores e independientes. Los venezolanos están cansados de la división y eso explica parte del éxito reciente de María Corina, quien habla de unión y reconciliación nacional. No será fácil, pero veo consenso en ese punto.
El estudio señala que el tema del perdón no tiene demasiada aceptación. ¿Hay ánimo de revancha en la oposición?
Hay que diferenciar entre revancha y responsabilidad. La gente quiere que quienes violaron derechos humanos y cometieron corrupción asuman responsabilidades. Eso no es venganza.
La historia muestra que en las transiciones se requieren compromisos difíciles. El pragmatismo demostrado por la sociedad venezolana me lleva a pensar que estarán listos para asumir ese reto. No será sencillo.
Uno de los patrocinantes de la encuesta es Claudio Zampa. ¿Existe conflicto de intereses?
La Fundación Zampa promueve la democracia y los derechos humanos. Hicimos el estudio con ese propósito, no hay otro interés.
Yo redacté el cuestionario y realicé el análisis. Los patrocinadores no intervinieron en mi trabajo ni en el de mis colegas en Venezuela. La información sobre la Fundación Zampa y Pragmatic Panic está disponible públicamente.
¿Qué viene para Venezuela en los próximos días?
Ojalá el regreso de María Corina, eso sería muy importante. También que se abra el espacio político para que la gente pueda organizarse. Espero que eso ocurra en las próximas semanas o meses.
