“Recuerden que Dios es mollejuo; y pa’ Maracaibo me voy”. Fueron las últimas palabras de Juan Pablo Guanipa en esta entrevista, que le hicimos el domingo 8 de febrero, escasos minutos antes de que fuera apresado por segunda vez por el chavismo.
Justamente en la conversación, Guanipa se refirió en distintas oportunidades a la palabra “reconciliación”, que tanto ha cacareado el oficialismo en los últimos días, asegurando que el entendimiento solo podrá darse si se habla “con la verdad por delante”.
También reflexionó sobre el miedo, reconociendo que muchas veces lo ha sentido: “lo importante no es tener miedo, sino vencerlo y estar listos para enfrentar este complejo proceso”.
—¿Qué pensaba mientras caminaba esposado cuando lo detuvieron en La Guaira el años pasado? (la primera vez)
—Siempre le pedí a Dios que si me llegaban a agarrar, yo tuviera la fortaleza y la reciedumbre para actuar serenamente. Yo quería tener un comportamiento digno si era detenido. Para mí fue una gran sorpresa porque yo estaba durmiendo y me despertaron funcionarios apuntándome con armas largas.
Me vestí, me inmovilizaron, con unas cadenas, brazos cintura y pies, me pusieron un chaleco antibalas muy pesado y salimos al carro. Ahí se da el video que se hizo viral, porque yo dije “viva Venezuela libre, un funcionario me empujó y yo vuelvo a gritar lo mismo. En ese momento otro oficial me dice “Guanipa deja el show”; y yo le respondo: “show es que hayan venido cuarenta hombres armados hasta los dientes a detener a un tipo que está solo y desarmado. ¡Eso sí es un show!”.
—¿Es cierto que un barbero lo entregó?
—Cuando me sacan inmovilizado vi al barbero que mencionas, él estaba afuera con los otros funcionarios. Esta persona me había cortado el pelo tres veces estando yo en clandestinidad y en lugares distintos, son las únicas veces que yo lo vi en mi vida. Creo que él cometió el error de comentar algo y eso llegó al sistema de inteligencia del gobierno y así me consiguieron. Cuando lo vi no le dije nada, ni le hice ninguna reclamación.
—¿Usted fue golpeado o torturado de alguna manera durante el tiempo que estuvo preso?
—No, a mí me llevaron a una dependencia de la Policía Nacional Bolivariana que está en Mariperez y ahí estuve ocho meses y diecisiete días. Las primeras semanas fueron muy difíciles para mí, porque en esa zona hace mucho frío, y solo había una colchoneta de una pulgada de grosor, sin almohada y sin cobija. Recuerden que yo soy maracucho y no estoy acostumbrado a ese clima. Además, había muchísimos zancudos y y ambién tuqueques, que más de una vez me defecaron encima.
Yo no tenía ducha, ni lavamanos, ni poceta, solo había un balde de agua y un hueco, que era la cloaca. El primer mes fue de encierro total, yo no salí ni a tomar sol en ese periodo inicial; pero nunca nadie me golpeó. Lo más duro fue el aislamiento hacia la familia, yo pude ver a mi hijo Ramón en el día cincuenta y uno de mi detención y al resto de los muchachos, apenas los pude ver la semana pasada.
—¿Cómo se enteró de los sucesos del 3 de enero?
—Me di cuenta de que algo importante estaba pasando por el movimiento de funcionarios que hubo en la sede de la policía donde yo estaba recluido.
—¿El trato de los custodios hacia usted cambió después de ese día?
—Debo decir, con toda honestidad, que ellos me trataron bien desde el principio. Unos me saludaban y otros no, unos hablaban con respeto y otros con desdén. Pero nunca hubo una agresión física.
—¿Cuáles son sus medidas cautelares en este momento?
—Son dos: prohibición de salida del país y presentación en un tribunal cada treinta días. Nadie me dijo que debía restringir mis opiniones públicas, por eso seguiré expresando lo que pienso, con respeto y sin ofender a nadie
—El chavismo habla mucho de “reconciliación”, ¿que significa para usted esa palabra en el contexto de hoy?
—Estoy de acuerdo con la reconciliación, pero con la verdad y la justicia por delante. Debemos tener procesos de entendimiento donde podamos decir las cosas como son, por ejemplo, que Delcy Rodríguez no debería estar ejerciendo la presidencia. O que el 28 de julio de 2024 no es una página que se puede pasar como si nada ocurrió… Si eso no se discute faltaríamos a la verdad.
—¿Los políticos que están en el exilio podrán regresar pronto para acompañarlos en este proceso?
—Lo lógico es que la Ley de Amnistía los ampare, pero más que un instrumento legal, lo fundamental aquí es la voluntad política. No tiene sentido que el régimen diga que debemos reconciliarnos como país, si siendo minoría pretenden seguir gobernando. La democracia es el gobierno de las mayorías, siempre respetando a las minorías.
—El problema es que en el plan diseñado por Washington para Venezuela, las elecciones no están planteadas en el corto plazo
—Lo importante es que nosotros revisemos lo que establece la Constitución y luego hablemos con Washington y el chavismo, porque el país ha cambiado significativamente en los últimos días y la idea es definir este proceso en Venezuela. Igual, yo tengo que enterarme de muchas cosas, vengo de estar encerrado casi nueve meses y hay mucho de lo que no tengo información.
—¿Se aprovecharán las excarcelaciones de dirigentes importantes para empezar a exigir algunas de las reformas democráticas que el país requiere?
—Totalmente, es un momento propicio para eso, pero también para hacer una revisión de la Constitución y evaluar cuáles derechos nos han sido violentados. Por ejemplo, el chavismo habla de reconciliación, pero no han devuelto los partidos políticos que nos robaron. ¿Cuándo los van a devolver? ¿Cuándo se va a reestructurar el Consejo Nacional Electoral (CNE). Esa es la conversación que debemos tener, porque es el tipo de medidas que pueden lograr estabilización real del país.
—¿Estamos en una transición o no?
—Sí creo que estamos en un momento de transición, lo que no tengo claro es cómo se va a terminar de materializar, pero indudablemente que Venezuela está cambiando. Ya iremos viendo cómo lograr unas reglas claras, convenidas por todos, que nadie pueda irrespetar.
—¿Hoy está unida la oposición?
—Podemos tener diferencias, pero nos une la responsabilidad que asumimos con el país y su democracia. El chavismo también debe ser responsable y demostrar que es sincero cuando hable de reconciliación, por eso insisto en que este proceso debe tener la verdad por delante siempre.
—¿Cómoserá su accionar político en los próximos días?
Yo soy parte de un equipo y debemos reunirnos para establecer una estrategia de cara a las próximas semanas y meses; sin embargo, lo primero que voy a hacer es irme a Maracaibo a encontrarme y compartir con mis hijos, pero también voy a cumplir mi responsabilidad con el Zulia, así que también recorreré el estado y el país.
—Ha dicho que los venezolanos debemos “romper la bóveda del miedo”, ¿Qué significa eso y hacia dónde nos podría llevar?
—Yo no le tengo miedo al miedo, es decir, todos tenemos derecho a tener miedo. Cuando me detuvieron yo sentí mucho miedo, porque no sabía lo que me iba a pasar. Pero lo importante no es tener miedo, sino saberlo vencer y eso es lo que debemos hacer para estar preparados y enfrentar este complejo periodo que nos puede llevar a la libertad y el desarrollo de nuestro país. Venezuela es demasiado arrecha y va a salir adelante.
