Quise hacer esta conversación, de ucevista a ucevista, porque hoy los estudiantes vuelven a ser, como muchísimas veces en nuestra historia, un rostro central de la lucha por la libertad. En este momento particular, además, acompañan uno de los clamores más profundos y urgentes del país: la libertad de los presos políticos. De todos.
En este diálogo con Rosa Cucunuba, estudiante de Derecho y vicepresidenta de la Federación de Centros Universitarios (FCU) de la Universidad Central de Venezuela, hablamos sobre el estado real del movimiento estudiantil tras años de represión, el rol histórico de la UCV, el acompañamiento a los familiares de los presos políticos y el sentido profundo de no aceptar excarcelaciones selectivas.
Después de años de represión, desmovilización forzada y exilio, ¿en qué estado real está hoy el movimiento estudiantil venezolano?
—Algo que caracteriza al joven venezolano es su resiliencia, su rebeldía, el alzar la voz en momentos difíciles y el no quedarse callado frente a las injusticias. Y yo, hoy por hoy, puedo decir que, a pesar de la persecución, a pesar del miedo —porque lo hemos vivido muy de cerca, hemos vivido lo que es la persecución, hemos vivido detenciones muy cercanas de nuestros compañeros—, a pesar de eso, nosotros seguimos alzando la voz frente a todo lo que sucede en nuestro país.
Si hay algo que caracteriza a los jóvenes venezolanos es la resistencia, la resiliencia y el no quedarnos callados. El movimiento estudiantil ha cumplido un rol histórico durante muchísimos años en Venezuela y así seguirá siendo.
La Universidad Central de Venezuela ha sido históricamente un espacio de resistencia. ¿Crees que está recuperando ese rol o todavía hay miedo a asumirlo plenamente?
—Hoy por hoy puedo decir que, a pesar de las amenazas y a pesar de todo lo que hemos vivido en los últimos años, el movimiento estudiantil se ha comportado a la altura de lo que hoy sucede en el país. Existiendo desapariciones, detenciones y persecución por decir lo que pensamos, por decir la verdad, por manejarnos en el marco de la ley, a pesar de todo eso, la universidad sigue de frente y sigue alzando la voz frente a todas las injusticias que suceden dentro de nuestro país.
Tenemos perfectamente claro el rol histórico que ha cumplido nuestra universidad: la Universidad Central de Venezuela, la Casa que vence la sombra, la primera casa de estudio del país, que ha tenido y seguirá teniendo un rol histórico para la sociedad venezolana.
Ser ucevista es una responsabilidad. Tú la entiendes, la asumes y la internalizas. Siempre tendrás que comportarte a la altura.
¿Cuál es el rol concreto que está asumiendo hoy la FCU en esta nueva etapa del país?
—Actualmente la Federación de Centros Universitarios cumple un rol de acompañamiento. Acompañamiento al ciudadano venezolano y a los familiares de los presos políticos, y el alzar la voz frente a todo lo que está pasando dentro de los centros de detención y con las familias que se encuentran a las afueras de esos centros.
Y en un futuro esperamos poder cumplir un rol que se direccione hacia una transición democrática en nuestro país, donde se vea reflejada la voluntad expresada por el venezolano.
¿Cómo se vuelve a movilizar a una generación que creció viendo persecución, cárcel y castigo por participar?
—A pesar de todo lo que ha vivido el venezolano estos últimos de persecución, años de terror y de cosas atroces, el venezolano sigue adelante, sigue con esperanza, sigue creyendo. El venezolano se une, es solidario y alza la voz frente a las injusticias que están pasando dentro del país.
Yo creo, y estoy 100% segura, de que esto va a servir para las generaciones futuras. A pesar de todos los retos que hoy se presentan en nuestro país, nosotros seguimos luchando por una libertad y por una democracia que, en mi caso, nunca he vivido ni tampoco he visto, pero que sueño con vivir. Sueño con poder ver a mi país en democracia y en libertad.
A pesar de todos los crímenes atroces de este sistema y de sus esfuerzos por destruir al venezolano y al país, seguimos de pie, firmes, luchando por conquistar nuestra libertad y nuestra democracia. Estoy completamente segura de que la generación del futuro va a ver esto como una inspiración para jamás quedarse en silencio frente a las injusticias.
La FCU ha estado acompañando a familiares de presos políticos en vigilias y protestas. ¿Por qué decidieron poner ese tema en el centro de su acción?
—La FCU ha acompañado a los familiares de los presos políticos porque esta no es una causa solamente de ellos.
Aquí todos hemos vivido lo que es la persecución, lo que es que detengan de forma arbitraria a un amigo o a un familiar. Por eso el llamado siempre ha sido —y seguirá siendo— a empatizar con esta causa. Sé que nadie está exento del miedo, pero siempre hay distintas formas de ayudar.
El venezolano, los jóvenes y la federación se han comportado a la altura de lo que está sucediendo en nuestro país, como lo han hecho históricamente y como lo seguirán haciendo.
Cuando ustedes están frente a una cárcel o un centro de detención, ¿qué les dicen a las madres, los padres, las parejas de los presos?
—Les decimos que los admiramos. Los admiramos como venezolanos, porque a pesar de toda la injusticia que vive nuestro país, a pesar de las burlas y de las falsas promesas, siguen afuera de los centros de reclusión, durmiendo en la calle, bajo la lluvia, con frío y con hambre, esperando poder abrazar de nuevo a sus familiares.
Les decimos que esta pesadilla pronto va a acabar, porque la justicia tarda, pero llega.
Ustedes insisten en algo clave: no aceptar excarcelaciones selectivas. A quienes te leen fuera de Venezuela, ¿puedes explicar esta exigencia? ¿Cuántos presos políticos hay en realidad?
—Exigir la liberación de todos los presos políticos, y no excarcelaciones a cuenta gotas, es fundamental porque pensar distinto no es un delito. Existen miles de presos políticos en este país por pensar distinto, por alzar la voz, por decir lo que piensan.
Se han dado excarcelaciones, pero la puerta giratoria siempre ha estado abierta, como si esto fuese un juego para ellos, violando todos los derechos de los venezolanos y nuestra Constitución.
Por eso exigimos libertad plena para todos los presos políticos, sin condiciones, sin persecución, sin hostigamiento, sin amenazas de volver a encarcelarlos. Libertad plena y cierre de los centros de tortura. Nuestras exigencias son claras porque lo que hacen está fuera del marco de la ley.
¿Por qué es estratégico que esta exigencia tenga un rostro estudiantil, colectivo y universitario?
—Los jóvenes nos hemos caracterizado por alzar la voz, por tener pensamiento crítico y por no quedarnos callados frente a las injusticias.
El rol estudiantil hoy es romper el silencio, romper ese molde en el que muchas personas tenían miedo de decir lo que estaba pasando en el país. La representación estudiantil tiene un rol histórico que asumimos con responsabilidad: denunciar, alzar la voz y hacer que el país y el mundo se enteren de lo que sucede en Venezuela.
Si hoy pudieras hablarle directamente a quienes están presos por razones políticas, ¿qué les dirías desde la FCU y desde el movimiento estudiantil?
—Les diría que son nuestros héroes. Son héroes de nuestro país y van a pasar a la historia como tal. El mundo los va a conocer y todas las generaciones futuras los van a recordar como los héroes que son.
Y si pudieras hablarle a la sociedad venezolana, sin consignas ni épica vacía, ¿qué les pedirías hoy frente a esta causa?
—No existen épicas vacías frente a lo que ha pasado en estos últimos años. Esto va a llenar los libros de historia de nuestro país.
La sociedad venezolana se ha comportado a la altura: se ha unido, se ha solidarizado frente a un sistema que pretendió vernos minúsculos y terminó siendo minúsculo frente a los ciudadanos.
El sistema intentó destruir a la familia y al país, pero el venezolano fue más fuerte. Logró disminuir por completo a ese sistema con dignidad, resistencia y solidaridad.
