En la aldea
05 abril 2025

Crecer no es lo mismo que empatizar

No todas las series que se tornan increíblemente populares de la noche a la mañana se merecen una expectativa intensa, pero “Adolescencia” es aún mejor de lo que las discusiones podrían indicarlo.

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Eduardo Escobar Amaya | 05 abril 2025

Uno de los géneros más exageradamente populares en el espacio televisivo digital es la serie de crimen inglesa Adolescencia. Su tono tiende a ser menos “Hollywood” en comparación a sus parientes americanos, sus actores parecen menos supermodelos, y hay algo acerca del naturalismo oscuro de sus tramas que tiende a ser muy popular con audiencias en todo el mundo.

Continuando esta tradición de series de crimen como “Line of Duty” y “Broadchurch”, la nueva miniserie original de Netflix, “Adolescencia”, trae un giro interesante tanto en su forma como en su fondo. La forma de la serie es quizás lo más novedoso – “Adolescencia” consta de cuatro episodios, y cada uno es un plano secuencia. Esto significa que la serie no tiene cortes, que cada episodio, consta de solo una toma, sin que los actores tuviesen oportunidad de descansar o re-intentar diálogos específicos, sin reiniciar todo el capítulo.

Es un tipo de secuencia bastante popular, pues atrapa la atención de la audiencia, y genera una pregunta bastante natural acerca de la producción de cualquier serie o película que la use: ¿Cómo lo hicieron?

Muchas veces, los planos secuencias son verdaderamente planos secuencias falsos. Secuencias que son editadas conjuntamente para esconder los cortes entre ellas, y dar la ilusión de una toma continua.

Las películas “1917” y “Birdman” son ejemplos de planos secuencia falsos. Sin embargo, “Adolescencia” utiliza planos secuencia reales. Cada episodio es solamente una toma. Es una decisión formal muy interesante, y una que amerita analizar a más detalle. ¿Por qué “Adolescencia” emplea esta técnica? Bueno, cada episodio se centra en un lugar diferente. Una estación de policía, un colegio, etc. Lo primero que el plano secuencia logra es aumentar el naturalismo de la situación.

En cualquier otra serie, el arresto de Jamie, el niño de 13 años que se encuentra en el centro de esta narrativa, sería un proceso rápido, que quizás en 10 o 15 minutos nos daría la confrontación entre Jamie y el policía presentando la evidencia que respalda su decisión de arrestarlo.

Pero en “Adolescencia”, pasamos todo el primer capítulo en la burocracia de un arresto. Primero vemos cómo la policía entra a la casa de Jamie, y se lo lleva. Vemos el viaje en carro, y vemos cómo lo van procesando poco a poco.

Le sacan la sangre, lo sientan en un cuarto, y lo dejan esperando. Es muy realista en comparación a situaciones similares en otras series policiacas, y el efecto que le deja al espectador es una sensación de angustia compartida con Jamie y con su familia.

El plano secuencia, entonces, nos permite empatizar y conectar con los personajes a un grado mayor. Más allá de la decisión formal, el trasfondo cultural de ‘Adolescencia” es muy interesante. La serie trata, de una manera muy sutil y elegante, la denominada “manosphere” – influencers y comunidades que proclama un marco de entendimiento del género que implica que las mujeres son superficiales y crueles, y que los hombres las tienen que tratar de manera negativa para conseguir alguien con quien estar.

La radicalización que un niño de 13 años, frustrado por su impopularidad, podría sufrir al empezar a adentrarse en estas comunidades, es uno de los temas centrales de “Adolescencia”, y es uno que se maneja de forma muy apta.

Sería muy fácil para una serie con este enfoque policíaco tratar el tema con ignorancia, pero la serie hace un muy buen trabajo de demostrar cómo la radicalización se aferra a inseguridades básicas para empujar ideas peligrosas.

Al empezar a ver la serie, no esperaba que esta fuera un enfoque – mis expectativas existían más en el espacio tradicional de crímenes cometidos por jóvenes en películas y series, clichés acerca del adolescente psicópata, Hannibal Lecter de 13 años. Este no es el caso – “Adolescencia” trata el tema con mucha sutileza y madurez, manteniendo al mismo tiempo la prioridad de hacer televisión entretenida, y emocionalmente afectiva.

 No todas las series que se tornan increíblemente populares de la noche a la mañana se merecen su “hype”, pero “Adolescencia” es aún mejor de lo que las discusiones podrían indicarlo.

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La opinión emitida en este espacio refleja únicamente la de su autor y no compromete la línea editorial de La Gran Aldea.
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