En la aldea
29 agosto 2025

Antonio Ecarri, presidente de la Alianza del Lápiz y candidato presidencial

Antonio Ecarri pasó de la bigamia política al concubinato activo

El dirigente de Alianza del Lápiz atendió con entusiasmo la convocatoria de Jorge Rodríguez para establecer el cronograma electoral, un paso dirigido a legitimar elecciones sin María Corina Machado, como las quiere Maduro. Esta participación lo acredita como integrante con méritos del grupo de alacranes y afines que actúa manejado por el régimen

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Omar Luis Colmenares | 11 febrero 2024

Candidatura con sazón español


Fue un anuncio que había cocinado tres meses antes con la llamada Plataforma Opositora que conformó junto con Timoteo Zambrano, de Cambiemos, y Luis Augusto Romero, de Avanzada Progresista. Los tres “opositores” anunciaron su propósito de despolitizar el país, de conformar un tercer bloque con gente de los dos bloques, con disidentes del chavismo y de la oposición.

En el mismo mes de abril, el anuncio había sido sazonado en España, con ingredientes que le añadió ese operador internacional del chavismo que se llama José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del gobierno español y vocero principal del ala dura del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), la que está representada sin disimulo por el presidente Pedro Sánchez, siempre condescendiente con Maduro.

Ecarri, Timoteo y Romero (hombre de confianza de Henri Falcón) fueron recibidos por Rodríguez Zapatero en Madrid. En una foto que divulgó Avanzada Progresista aparecen los cuatro sonrientes, claramente satisfechos de haber recibido el beneplácito de una figura capaz de abrirle puertas en España y en Europa. La reunión trascendió y desató rumores de un posible financiamiento de parte del político socialista. Algo improbable. Lo que sí no parece descabellado es que Ecarri recibió directrices para participar en la trama de legitimar unas elecciones hechas a la medida de Maduro.

De hecho, en la gira por España, la tríada criolla también se pudo reunir con el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, encuentro propiciado evidentemente por Zapatero y por los contactos que pudo hilvanar el padre de Ecarri en tiempos en que fue embajador del desacreditado interinato.“España es el país que más entiende a Venezuela”, dijo Ecarri en su momento.


Entre el mutismo y la euforia
En estos últimos meses, el precandidato de Lápiz ha sido un espectador casi inmutable ante los acuerdos de Barbados  (firmados el pasado 17 octubre) y las primarias ganadas abrumadoramente por María Corina (el 22 de octubre de 2023), por citar dos eventos que han movido el tablero y que, por decir lo menos, deberían merecer la consideración de un político serio.

En cambio, no ha tenido reparo en atender y elogiar ruidosamente la última iniciativa del gobierno, que no solo busca apartar a la candidata que recibió el mandato del pueblo venezolano y violarle sus derechos políticos, sino de enterrar lo acordado en las negociaciones facilitadas por Noruega. Ese día, en impecable representación de su papel en la pantomima, Ecarri aparentó una postura opositora al solicitar que se garantice la observación internacional. De inmediato, por si acaso, expresó su rechazo a cualquier tipo de sanción de parte de la comunidad internacional, pidió a la Unión Europea que venga a oír a los independientes y denunció que “los que fueron a pedir sanciones no son los que pasan hambre aquí”, según lo citó el diario Vea.

Así las cosas, Ecarri, quien durante tanto tiempo se ha sujetado a la figura intelectual de Uslar Pietri para erigirse a su vez como un hombre académico y de luces, está mostrando sin matices su propia cara al formar parte –en rol de segundón, por lo demás– de una comparsa en la que sobresalen personajes como José Brito, Bernabé Gutiérrez, Gustavo Duque, Javier Bertucci y Daniel Ceballos –para no seguir–, destacados no precisamente por el intelecto que derrochan.

Ecarri aceptó, desde hace tiempo, congeniar y codearse con alacranes y afines; ser parte de una cofradía inescrupulosa, oportunista; y lo que es más grave, prestarse a la legitimación de la dictadura que aprisiona a los venezolanos.


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