Algo cambió este domingo 27, porque no sucedió con protestas como en Ecuador y Chile o con resultados dudosos como en Bolivia, sino con la decisión del pueblo como protagonista de su destino. En Colombia, se votó sin miedo a las bombas o actos violentos de grupos terroristas. En Uruguay, la hegemonía del “Frente Amplio” parece estar cerca de terminar; y en la Argentina, aun cuando Cristina Kirchner será vicepresidente de la nación, se respiran tiempos de democracia a la espera de ver quién es Alberto Fernández como jefe de gobierno.
El domingo 27 de octubre fue un día electoral en tres naciones de la región. Argentina y Uruguay decidían por la presidencia del país y legisladores nacionales, y en Colombia salieron a votar por alcaldes y gobernadores.
La realidad de los tres países son totalmente distintas; Colombia, que hoy representa una de las economías más estables del Continente, definía liderazgos locales y regionales. Uruguay, que tras 15 años de gobierno del “Frente Amplio” tenía en Luis Lacalle Pou la posibilidad de cambiar esa continuidad; y Argentina que, en un contexto económico complicado, definía si continuar con el proceso de cambio comenzado por Mauricio Macri en 2015, o darle “otra oportunidad” a Cristina Fernández de Kirchner, esta vez con un papel menos protagónico, pues el candidato a presidente de la coalición era el ex jefe de gabinete de Néstor Kirchner, Alberto Fernández.
Colombia
En Colombia, las elecciones se realizaron en un ambiente de paz, algo muy poco común en el país, que deja en evidencia la importancia y el efecto de la desmovilización de las FARC como grupo armado -más allá de los pequeños grupos insurgentes-. Si bien las elecciones significaban escoger a 32 gobernadores y 1.101 alcaldes, la “sombra” del uribismo y el petrismo, buscaban ganar o mantener espacios, cosa que poco ocurrió a lo largo y ancho del país.
Bogotá y Medellín fueron las regiones protagónicas de los comicios colombianos, y es que en la capital del país, ocurrió una histórica victoria de Claudia López que la coloca como la primera alcaldesa electa de Bogotá, con el 35,2% de los votos, dejando atrás a los candidatos del “Centro Democrático”, Miguel Uribe Turbay, de “Colombia Humana”; Hollman Morris, y del que partía como favorito en las encuestas; Carlos Fernando Galán, hijo del histórico político colombiano, Luis Carlos Galán Sarmiento.
En Medellín sucedió un hecho histórico también, y es que Daniel Quintero, con el 38,52% de los votos, triunfó ante el candidato del “Centro Democrático”, Alfredo Ramos. Es un impacto considerable en el partido del presidente Iván Duque y del ex presidente Álvaro Uribe, ya que Medellín es uno de los puntos más fuertes del uribismo, por no decir el más importante. De esta manera, Colombia se aleja, al menos en el papel, de la polarización que se puede notar tanto en las redes sociales, como en los medios de comunicación, que generan Gustavo Petro desde la izquierda y Álvaro Uribe desde la derecha, no sólo en Bogotá y Medellín, sino también en el resto del país.
Uruguay
En Uruguay, el escrutinio de los votos dio un triunfo del “Frente Amplio” con el 39% de los votos (915.000), insuficientes para ganar en primera vuelta y significando una caída de casi 200.000 votos con respecto a los obtenidos en 2014, contra el 28,27% (654.051 votos) obtenidos por Luis Lacalle Pou, candidato del “Partido Nacional”, el 12.2% (282.391 votos) de Ernesto Talvi por el “Partido Colorado” y el 10.72% (248.092 votos) de Guido Manini por “Cabildo Abierto”, siendo este último la gran novedad en las elecciones uruguayas, ya que estamos hablando de un partido que hace cinco años no existía y hoy puede definir la segunda vuelta, otorgándole su apoyo al candidato Lacalle Pou.
Los resultados para el “Frente Amplio” no sólo los complicaron para el ballotage, sino también en la fuerza política dentro de la legislatura uruguaya, y es que lograron 13 senadores, contra 15 que tienen actualmente. Quienes sí mantuvieron la misma cantidad de escaños fueron el “Partido Nacional” y el “Partido Colorado”, con 10 y 4 legisladores, respectivamente. La novedad, nuevamente, es el partido “Cabildo Abierto” que logra ingresar a 3 senadores.
En la Cámara de Diputados, el “Frente Amplio” pasó de 50 representantes a 41, el “Partido Nacional” baja de 32 a 31, el “Partido Colorado” mantendría los 13 lugares que poseen actualmente; mientras el “Partido Independiente” pasaría a una banca contra los tres que tiene hoy día, al tiempo que se integran a la Cámara Baja, “Cabildo Abierto” con 11 diputados, el “Partido Ecologista” con un legislador y el “Partido de la Gente” igualmente con un diputado.
Estos resultados no le permite a ningún partido tener mayoría parlamentaria, a diferencia de lo ocurrido los últimos 15 años, generando una nueva realidad política en Uruguay, que amplía las predicciones para la segunda vuelta, donde Lacalle Pou pareciera tener el consenso suficiente para lograr la presidencia de Uruguay.
Argentina
“El plato fuerte” de la jornada eran las elecciones en la Argentina, y es que el impacto internacional de estos comicios repercute directamente en la realidad de la región, y para los venezolanos, mucho más. Se medían el actual presidente Mauricio Macri y el ex jefe de gabinete de Néstor y Cristina Kirchner, Alberto Fernández, quien partía con una inmensa ventaja luego de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del pasado 11 de agosto, donde sacó casi 15 puntos de ventaja sobre la coalición liderada por Macri.
Las encuestas, lejos de reducir la diferencia, tendieron a ampliarla hasta 20 puntos entre uno y otro, pero la campaña de “Juntos por el Cambio”, luego de las PASO, fue totalmente diferente, en contacto directo con la gente y apelando a las emociones para conseguir revertir el resultado y lograr el ballotage. Por poco sucede, y es que las encuestas una vez más, estuvieron lejos de la realidad, pues Alberto Fernández resultó victorioso con un 48.1% de los votos (12.473.709), contra los 40.37% obtenidos por el actual presidente Mauricio Macri. Si bien la diferencia fue de casi 8 puntos, apenas 3% le permitió a Fernández evitar la segunda vuelta en Argentina, ya que la ley electoral otorga el triunfo en primera vuelta al candidato que logre más del 45%.
“Para Venezuela puede significar un aliado menos en la lucha por la democracia, si el pensamiento de la señora Fernández de Kirchner se impone en la coalición de gobierno argentino y terminan saliendo del Grupo de Lima”
El “Frente de todos” buscaba liquidar electoralmente al actual mandatario argentino, y “Juntos por el Cambio” forzar un ballotage, pero no pasó ni lo uno, ni lo otro; y es que, si bien Alberto Fernández con Cristina Kirchner de vicepresidente son los candidatos electos, el porcentaje obtenido por la fórmula Macri-Pichetto le da una fuerza importante para afrontar.
Desde el 10 de diciembre que vuelva el peronismo al poder, una oposición importante, liderada, tal vez, por el propio Macri, por María Eugenia Vidal, o por el gran ganador de “Juntos por el Cambio”, Horacio Rodríguez Larreta, quien por primera vez en la historia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, logró vencer en primera vuelta con una diferencia de 15 puntos sobre Matías Lammens.
Lo cierto es que hoy Argentina amaneció como muy poco o nunca en su historia se había visto, con el presidente saliente recibiendo en la Casa Rosada al presidente electo. Definiendo estrategias, consolidando una transición tranquila y democrática; dejando atrás los tiempos en los que los presidentes renunciaban antes de culminar su mandato o se negaban a entregar el bastón presidencial.
No sabemos qué ocurrirá cuando Alberto Fernández llegue al poder y le toque definir su entorno, sus políticas y sus acciones con Cristina por un lado, el peronismo heterogéneo por otro lado y con la cámara de diputados, cuya primera minoría pertenece a “Juntos por el Cambio” que logró 119 escaños.
La Región
Algo cambió este domingo 27 en la región, porque no sucedió con protestas como en Ecuador y Chile o con resultados dudosos como en Bolivia, sino con la decisión del pueblo como protagonista de su destino. En Colombia, se votó sin miedo a las bombas o actos violentos de grupos terroristas. En Uruguay, la hegemonía del “Frente Amplio” parece estar cerca de terminar, y en Argentina, aun cuando Cristina Kirchner será vicepresidente de la nación, se respiran tiempos de democracia a la espera de ver quién es Alberto Fernández como jefe de gobierno.
Para Venezuela puede significar un aliado menos en la lucha por la democracia, si el pensamiento de la señora Fernández de Kirchner se impone en la coalición de gobierno argentino y terminan saliendo del Grupo de Lima. Por su parte si en Uruguay todo sucede como se espera, la posición de neutralidad casi aliada del chavismo puede cambiar totalmente a favor del presidente Juan Guaidó, y de la lucha nacional e internacional por la democracia venezolana.
*Politólogo.
