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13 junio 2026

Se desploma el consumo en Venezuela

La fuerte contracción del consumo de alimentos es dramática en la población, tal como lo han advertido activistas de Derechos Humanos y diversas organizaciones. Se estima que la caída del consumo en Venezuela es superior a 90%. Los datos oficiales del Banco Central de Venezuela (BCV) señalan que el consumo privado acumula cinco años consecutivos… Seguir leyendo Se desploma el consumo en Venezuela

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Redacción LGA | 01 octubre 2019

La fuerte contracción del consumo de alimentos es dramática en la población, tal como lo han advertido activistas de Derechos Humanos y diversas organizaciones. Se estima que la caída del consumo en Venezuela es superior a 90%.

Los datos oficiales del Banco Central de Venezuela (BCV) señalan que el consumo privado acumula cinco años consecutivos de caída y solamente en el tercer trimestre de 2018 la contracción de este indicador fue de 24,0%. Pero varias firmas privadas estiman que la contracción general del consumo en Venezuela es superior a 90%.

La cifra aislada es alarmante, pero no se trata sólo de una estadística sino de la realidad de un país identificado internacionalmente por padecer una crisis humanitaria compleja.

Al cierre del primer semestre de este año la caída del consumo de alimentos procesados fue de 62%; la de proteína animal fue de 86%; de lácteos y sus derivados 88%; carbohidratos 68%; de raíces y tubérculos 56%, y en el caso de los granos se ubicó en 60%, según los reportes de la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea).

El impacto en el desplome del consumo es dramático en la población, tal como lo han advertido activistas de Derechos Humanos y diversas organizaciones.

Caritas de Venezuela constató un incremento de 100% en la desnutrición aguda severa y de 20% en la aguda moderada en los primeros tres meses de 2019, respecto al trimestre anterior; tal como consta en su informe sobre el estado nutricional y de seguridad alimentaria en niños menores de 5 años, con información recolectada en 48 parroquias ubicadas en 14 estados del país.

Este informe de Caritas de Venezuela también detectó que 43% de las 324 mujeres embarazadas evaluadas en Lara, Zulia, Yaracuy, Vargas, Carabobo y Trujillo mostraba desnutrición aguda.

“Puede decirse que desaparecen del patrón familiar (consumidos por menos del 30% de los hogares) los vegetales, frutas, carnes, pescados, huevo, y lácteos. Todos alimentos con nutrientes indispensables para el crecimiento infantil, especialmente hierro, calcio, y proteínas de alto valor biológico”, añade el informe.

En función de los resultados de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de la Población Venezolana (Encovi), el sociólogo Nelson Fréitez de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, ha indicado que, en promedio, los venezolanos que se encuentran en situación de pobreza han perdido 13 kilogramos desde que se agudizó la crisis en 2017.

La Fundación Bengoa, por su parte, estima que sólo 12% de la población tiene un consumo recurrente de proteína y dada la misma crisis es difícil recurrir a productos que históricamente eran más económicos, como huevos y sardinas.

En marzo de este año Econométrica ubicaba en 50,7% el nivel de escasez general, que llegó a estar por encima de 90% en algunos rubros, pero esa mejora en la oferta no significa mayor acceso a los productos debido a la destrucción del poder de compra de la población.

Más allá del cuadro general, existen particularidades que hacen que la crisis sea más aguda en algunas entidades del país. Según la Comisión para los Derechos Humanos del estado Zulia (Codhez), entre febrero y mayo de este año el promedio de escasez de alimentos en Maracaibo fue de 63%.

Caritas de Venezuela señala en su informe que “pese a que mejoró la disponibilidad de alimentos en puntos de venta en la mayoría de los estados, el acceso a los productos de la canasta alimentaria se mantiene con limitaciones para gran parte de la población, sobre todo aquellos más susceptibles de entrar en riesgo de desnutrición infantil, debido al sostenido auge de la hiperinflación”.

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