Mientras el sector aéreo en general está desmantelado, la aerolínea venezolana creada para reemplazar a la extinta Viasa espera llegar a 20 destinos internacionales al cierre del año, algunos tan distantes y costosos que no dejan de llamar la atención.
La Torre Viasa, que resiste en pie detrás de la Plaza Morelos de Caracas, es quizá uno de los últimos residuos que quedan de la que fuera la aerolínea bandera venezolana. A siete años de su quiebra, que ocurrió en 1997, Hugo Chávez firmó un decreto para darle vida a su reemplazo. Hizo un juego de nombres para rememorar a la extinta línea aérea y así, en 2004, nació el Consorcio Venezolano de Industrias Aeronáuticas y Servicios Aéreos, S.A. (Conviasa), cuyos giros en el deprimido sector aéreo venezolano no dejan de sorprender.
Aunque entre 2013 y 2019 el sector se ha contraído en cerca de 80%, según estima la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela (ALAV) a consecuencia de las restricciones cambiarias, la crisis económica, la salida de las principales aerolíneas y, más recientemente, por la inestabilidad política y sus repercusiones; mientras, Conviasa ha ampliado su oferta.
Recientemente la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) advirtió sobre la desconexión de Venezuela, cuadro que tiende a agravarse debido a la desconfianza y a la inseguridad.
La que se presenta como “la aerolínea social al servicio del pueblo venezolano” tiene la expectativa de llegar a 20 destinos internacionales en diciembre de este año, de los 8 que alcanzaba en julio pasado.
“Las autoridades venezolanas tienen pagos pendientes con el sector aéreo por 4.000 millones de dólares, y nada indica que esta situación pueda cambiar en lo inmediato”
Conviasa anuncia que sus próximos vuelos internacionales tendrán como destino algunos tan singulares como Zimbabue, Rusia, China y Turquía, algo que no deja de ser curioso dado el poco nivel adquisitivo de la población y lo costoso de tales rutas.
Además, habla de crear puentes aéreos desde Venezuela hacia Panamá, República Dominicana, Cuba, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Otros destinos en agenda son Uruguay, Italia, México, San Vicente y Las Granadinas y Brasil. Y anuncia vuelos de carga al Caribe.
La aeronave Grand Cessna Caravan YV2969, que llevaba cuatro años sin volar, será el caballito de batalla de la “Unidad de Negocio Conviasa Cargo”, según informó la aerolínea a inicios de julio. También perfila una ruta de carga entre Venezuela y República Dominicana.
La idea, según las autoridades, es contribuir con “la exportación de productos venezolanos hacia las islas del Caribe” e, incluso, importar materia prima necesaria para la producción local.
A nivel nacional, también se avanza en el desarrollo del servicio de carga exprés para el envío de paquetes de hasta 20 kilos.
¿Cómo puede darse toda esta expansión en el contexto actual?
Gestión y negocios
La aerolínea, que heredó de Viasa el color naranja como emblema, afirma que se mantiene por sus propios medios. Ramón Velásquez Araguayán, presidente de Conviasa, declaró a mediados de junio que la empresa se ha preocupado por formalizar su estructura comercial en el exterior y que, gracias a su estrategia, no necesita recursos del Estado para cancelar nómina y hacer mantenimiento a los aviones, pues es autosustentable y genera divisas al país.
En ese momento aseguró que la operatividad de su flota “nos permite tener autonomía para hacer la verdadera autogestión”.
Esta fotografía dista mucho de la que ofrece el sector en general con la desincorporación de aerolíneas que ya no vuelan a Venezuela, y la cada vez menor actividad aérea que se registra en los aeropuertos del país. Sin olvidar que las autoridades venezolanas tienen pagos pendientes con el sector aéreo por 4.000 millones de dólares, y nada indica que esta situación pueda cambiar en lo inmediato.
Pero es que las características operativas de Conviasa siempre han llamado la atención. En 2007 selló un acuerdo con Irán Air, estando José David Cabello al frente del Ministerio de Infraestructura y como artífice del acercamiento. El acuerdo dio pie a que se abriera una ruta directa Caracas (Venezuela) -Teherán (Irán) – Damasco (Siria), que no parecía una opción rentable dados los costos de la operación, la realidad del mercado y que no eran destinos de interés para los venezolanos.
Sin embargo, la ruta se activó y mantuvo operaciones hasta 2010. Varios reportes periodísticos, de medios como Fox News e Infobae, mostraron indicios de que los vuelos servían para la movilización de líderes del chavismo, pero también para irregulares ligados a movimientos como Hezbollah. Tales versiones daban cuenta que en los aviones también hubo movilización de armas y uranio.
Ahora en 2019, en medio de una crisis política e institucional sin precedentes, mientras el régimen de Nicolás Maduro es señalado por los gobiernos de Estados Unidos y Colombia, entre otros, de estar involucrado con grupos catalogados como terroristas, se reabrió una conexión aérea entre Irán y Venezuela. Esta vez no hay participación de Conviasa. La actividad es de la aerolínea iraní Mahan Air, que es seguida de cerca por Estados Unidos y que, según denunció Israel a la ONU, tiene nexos con organizaciones como el Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica.
Transporte crítico
El 10 de agosto pasado surgieron nuevas denuncias sobre la actividad de la aerolínea. Andrés Pastrana, ex presidente de Colombia, aseguró que un avión de uso exclusivo de Nicolás Maduro camuflado como aeronave comercial de Conviasa viajó a La Habana “para reunión de emergencia”; transportando a Iván Márquez y Jesús Santrich, ex líderes guerrilleros, entonces con paradero desconocido, junto a Adán Chávez, embajador de Maduro en Cuba.
Luego, el 29 de agosto, Márquez y Santrich aparecieron al frente de un grupo disidente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciando su regreso a la lucha armada, tras lo cual el presidente colombiano, Andrés Pastrana, denunció que estas células operan al abrigo del régimen de Nicolás Maduro.
Con respecto al uso del avión de Conviasa llama la atención que Pastrana en sus señalamientos hacía alusión a la aeronave identificada como YV3016, conocida como el Embraer Presidencial, que es frecuentemente usado por varios funcionarios del régimen de Maduro para viajes internacionales.
Conviasa también tiene con sus colores insignia el Boeing 737-2N1 con siglas YV3434, conocido como “el camastrón” de Hugo Chávez, otra aeronave que hace frecuentes viajes a La Habana y a otros destinos de la región.
